Rivas Coop, un programa para impulsar la economía social y solidaria

Acompañar a personas que quieren poner en marcha un proyecto empresarial de acuerdo a los principios de la Economía Social y Solidaria. Éste es el objetivo de Rivas Coop, un programa del Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid que desarrolla Tangente. Rivas Coop ofrece cursos, asesorías personalizadas y sesiones de networking, e impulsa la creación de una Red de Economía Social y Solidaria en el municipio.

Como explica Lorenzo Casellas, de CSE y coordinador de este servicio, “un grupo con una idea de negocio puede recibir apoyo desde la definición y el análisis de la viabilidad de su idea, hasta en las dificultades de gestión que pueden surgir en el inicio de su andadura empresarial, pasando por la constitución legal de la cooperativa”. ¿Cuál es la aportación de Tangente? Casellas considera que el grupo “pone a disposición de las personas que utilizan el servicio a sus profesionales del Área de Emprendimiento Cooperativo, que forman y asesoran a los grupos promotores y dinamizan los espacios de encuentro entre ellos. Además, cuenta con una amplia red de colaboradores especialistas en diferentes áreas de la gestión de una cooperativa”.

Asimismo, para promover los proyectos de economía social y facilitar el encuentro de emprendedoras y emprendedores, Rivas Coop organizó en marzo la I Feria de Economía Social y Solidaria de Rivas, que contó con numerosas actividades, ponencias y muestras de productos y servicios. “A pesar de haberse celebrado bajo la lluvia y en pleno puente de San José, la Feria consiguió atraer el interés de varios centenares de personas y permitió el intercambio de experiencias entre más de 40 entidades de Economía Social y Solidaria”, valora Casellas. “Sin duda ha servido para visibilizar el interés no sólo del Ayuntamiento, sino de la ciudadanía ripense por otra forma de hacer economía”.

Gracias a los servicios de Rivas Coop, se han puesto en marcha seis cooperativas y se ha apoyado a 13 grupos promotores. “Las seis cooperativas constituidas desarrollan su actividad en sectores muy diversos: nuevas tecnologías de la información, reparaciones domésticas, servicios de limpieza y conserjería, intervención social, producción audiovisual y agricultura agroecológica”, añade Casellas. Además, “hemos hecho cinco ediciones de un curso de formación en gestión cooperativa y se han llenado las cinco, y se están sentando las bases de una Red de Economía Social y Solidaria en Rivas”.

El proyecto, que actualmente se encuentra en su recta final, ha recibido una buena noticia en las últimas semanas: la Asociación Internacional de Ciudades Educadoras (a la que Rivas pertenece y en la que participan 478 ciudades de 36 países) ha incluido a Rivas Coop en su Banco de Experiencias.

¿Qué valoración hacen de Rivas Coop sus responsables? “El mayor logro de Rivas Coop es estar ofreciendo respuestas a demandas muy concretas de vecinos y vecinas de Rivas que quieren desarrollar, por vocación o en muchos casos por necesidad, su propio proyecto empresarial en clave cooperativa, para generar con otras personas su propio puesto de trabajo”, concluye Casellas.

Carta por una soberanía alimentaria

Trabajar por la soberanía alimentaria y la agroecología y participar en el diálogo social para la creación de propuestas municipalistas concretas que lo hagan posible. Con estos dos objetivos caminan desde hace varios meses las entidades verdes de Tangente  (Altekio, Cyclos, Garúa, Germinando y Heliconia), a partir de diferentes propuestas y en red con otros tantos actores sociales, ciudadanos, económicos y políticos. Para que la economía social y solidaria esté al servicio de un sistema de desarrollo y de alimentación justo y sostenible.

“Desde la Red de Economía Alternativa y Solidaria (REAS) se vio interesante que durante el I Congreso Internacional de Economía Social y Solidaria celebrado en Zaragoza en noviembre se buscara un acercamiento con equipos y redes que abordaran la economía social desde otros paradigmas, como el de la soberanía alimentaria. Así que se invitó a entidades que trabajan este ámbito con el objetivo de generar propuestas concretas y realizables para incidir en políticas municipales a nivel estatal”. Son palabras de Carolina Yacamán, socia de Heliconia y coordinadora de la mesa de trabajo que durante el congreso reunió a entidades, redes, agentes políticos y agentes sociales en torno a la soberanía alimentaria.

De la mesa de trabajo, en la que también participaron todas las entidades verdes de Tangente, salió la “Carta por una soberanía alimentaria en nuestros municipios”, que actualmente cuenta con más de 60 adhesiones. Un documento vivo que ya se ha traducido a cinco idiomas y está sirviendo como base para promover la reflexión, el debate y generar propuestas concretas a nivel estatal. La apuesta de Tangente en este espacio es clara: “Estamos ahí porque ya desarrollamos muchos proyectos en esta materia a nivel local y regional y pensamos que debemos de estar presentes en propuestas más pragmáticas. Con nuestro conocimiento técnico y nuestra experiencia podemos seguir construyendo políticas municipales transformadoras”, argumenta Yacamán.

De manera paralela nos encontramos con Madrid Agroecológico. Se trata de “un grupo de trabajo amplio de agentes que tienen relación con la agroecología dentro de Comunidad Autónoma de Madrid, cuyo objetivo es identificar los problemas del sector a nivel autonómico y generar propuestas políticas”, resume Julia del Valle, socia de la cooperativa Germinando. Esta iniciativa constituye un recorrido de encuentro y coordinación entre movimientos que ya están de  trabajando por un Madrid agroecológico. Desde enero hasta abril de 2015 se van a realizar cuatro encuentros en los que se abordarán temas como el acceso, comercialización, transformación y consumo de alimentos agroecológicos.

Este proceso pretende concretar propuestas específicas y realizables a nivel autonómico para presentar a las distintas formaciones políticas, coincidiendo con las próximas elecciones municipales. Como explica Julia del Valle, Tangente tiene mucho que aportar: “El capital humano que tiene el grupo ofrece una visión más amplia al proceso. Nuestras entidades tienen amplia experiencia en campos que resultan muy útiles en este sector, como el asesoramiento a ayuntamientos, la formación específica en agroecología, el desarrollo de planes estratégicos o el apoyo y asesoramiento a entidades que comienzan su andadura en el ámbito de la agroecología”.

Mujeres y tecnología, hacia el empoderamiento digital

¿Son los ordenadores y las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) un asunto de mujeres? ¿Pueden estas herramientas contribuir a la equidad de género y a la erradicación de las desigualdades? En el grupo cooperativo Tangente la respuesta es afirmativa y la apuesta es clara. Dos de sus entidades socias, Dabne. Tecnologías de la Información y Pandora Mirabilia. Género y Comunicación impulsan de manera continuada cursos y proyectos que invitan a mujeres a participar en procesos de capacitación y empoderamiento digital. El objetivo final: promover la autonomía de las mujeres en estos ámbitos.

“Lo que pretendemos es reducir la brecha digital y llevar a las mujeres a los espacios de prestigio de esta sociedad, como es el mundo de la tecnología”. Nos lo cuenta Margarita Padilla, socia de Dabne y docente en el taller Tecleadoras/programadoras, un curso enfocado a “conocer la práctica de la programación y su potencial transformador”. Para Padilla, la alfabetización digital empodera en sí misma a las personas, porque nuestra sociedad valora mucho la innovación tecnológica, y este es un campo “que debe ser normalizado y frecuentado también por las mujeres”.

Más allá de la brecha digital, la razón que mueve a Dabne desde hace más de 10 años a promover cursos con mujeres (de alfabetización digital, webs, programación) reside en los beneficios que éstos reportan a las mujeres a nivel individual y colectivo. Para Padilla, estos cursos “mejoran sus vidas porque las reconectan con el placer aprender. Las mujeres, que estamos demasiado conectadas con el trabajo práctico, lo que queremos es soñar, crear, imaginar mundos nuevos, disfrutar”.
Programar es, para Padilla, “una actividad gozosa y normal. No es tanto que yo sepa usar una tecnología que otros han decidido, sino que yo puedo hacer esas tecnologías”. En esta normalización de las tecnologías reside una razón de ser: una apuesta para que la programación y la gestión de la tecnología llegue también a la raíz de la educación, escuelas, colegios e institutos, para que “la programación o la robótica sea un juguete más”. Para que se entienda, al fin y al cabo, como un espacio importante de nuestra sociedad de la que tenemos que participar.

Por su parte, Pandora Mirabilia desarrolla desde hace cinco años cursos de Empoderamiento digital con el objetivo de acercar las TIC a mujeres de diversas edades y contextos que no han tenido acceso al mundo digital y quieren superar esa brecha. Para Marta Monasterio, socia de la entidad cooperativa, los beneficios son múltiples: “No se trata sólo de fomentar el acceso de las mujeres a la información, al conocimiento y a la cultura disponibles en internet sino sobre todo de contribuir a que las mujeres hagan suyas las herramientas digitales para que generen sus propios conocimientos”.

Tomar el control de la tecnología, integrarla en su vida y hacerla propia son mecanismos que favorecen la interrelación de las personas en su sociedad y la vida personal, social y laboral de las mujeres. “En algunos cursos ponemos el énfasis en que las mujeres aprendan a comunicar sus propios negocios, a diseñar sus webs, a difundir sus mensajes. En otros, el acento recae en la necesidad que las participantes tienen de relacionarse con sus semejantes. Otras veces, nos centramos más en la experimentación y en la creatividad que las tecnologías nos permiten. Depende de las preocupaciones y los intereses de las propias mujeres”.

 

¿Por que grupos sólo con mujeres?

“Si lo que pretendemos es reducir la brecha digital de género, tenemos que hacer grupos específicos de mujeres. Porque si tú difundes un curso en genérico, precisamente por esta brecha aparecen 75% de hombres y sólo un 25% de mujeres”. Esta es una de las razones que Padilla esgrime para explicar por qué en sus formaciones priorizan la participación femenina.

Para Monasterio, además, el trabajo entre mujeres resulta especialmente empoderador para todas: “Los espacios sólo de mujeres generan un clima de mayor confianza entre las participantes, en un terreno en el que se sienten inseguras. En estos cursos se crea un ambiente de confianza y seguridad propicio para el empoderamiento personal y colectivo. El apoyo entre mujeres, la complicidad que tienen unas con otras, potencia todos los beneficios del aprendizaje en muchas dimensiones, no sólo el tecnológico, sino también el emocional, personal y grupal”.

La Red de Economía Social Feminista da sus primeros pasos

La Red de Economía Social Feminista ha comenzado a andar. Presentada durante el Congreso Internacional de Economía Social y Solidaria de Zaragoza y formada por diversos equipos, algunos de los cuales participan en Tangente, hace unas semanas convocó su primera reunión en Madrid. Hablamos con ellas sobre sus objetivos y sus perspectivas para el futuro.

¿En qué consiste la Red?
La Red de Economía Social Feminista surge del deseo de muchas entidades (algunas de las cuales se llaman feministas y otras no), con la idea de que nos tenemos que apoyar entre nosotras para tener más visibilidad, para ser más fuertes, para tratar de llegar a donde no llegamos solas y también para recordar que dentro de la economía social se siguen perpetuando muchos de los roles de género tradicionales. Tiene un interés estratégico, que es recordar que el feminismo sigue siendo necesario en todos los ámbitos, y un interés más práctico, que es que las entidades de mujeres nos hagamos más fuertes, nos visibilicemos más e intercooperemos entre nosotras.

¿Cómo surge la propuesta?
En un principio empezamos a darle vueltas desde el proyecto Driadas, vimos que teníamos la necesidad de crecer y nos preguntamos, ¿qué nos ayudaría? ¿Qué nos impulsaría? Estábamos tejiendo red para impulsar nuestros proyectos, y en ese contexto empezó a surgir la misma pregunta entre otras entidades, así que decidimos juntarnos. Las entidades que forman parte de la red en un principio son Punto Abierto, EcoEko, Trementineras y Driadas.

¿Qué pretendéis con la Red de Economía Social Feminista, qué os gustaría conseguir?
Nosotras tenemos la semilla y el germen, pero sabemos que necesitamos ser más fuertes, más grandes, que necesitamos más ideas. Para empezar, queremos localizar el proyecto en Madrid, que formen parte de él sólo entidades de mujeres que hayan emprendido en economía social, no consumidoras sino productoras, y por supuesto estar abiertas a más entidades. Ahora mismo necesitamos dotarnos de recursos materiales y humanos que todavía la red no tiene, así que cuantas más entidades seamos, más fácil será.

¿Qué oportunidades veis desde la Red en el momento actual?
Más que oportunidades lo que vemos son necesidades. Los proyectos de emprendimiento femenino y feminista tienen las patas muy cortas, en el sentido de que hay mujeres que emprenden con su pequeño grupo de colegas o amigas pero luego no están en red con otras mujeres, van teniendo necesidades y no saben cómo satisfacerlas. Queremos ofrecer un seguimiento y un apoyo que nosotras mismas hemos sentido necesario, pero que a lo mejor no te puede brindar nadie. Estamos apostando por esto vitalmente, de momento no tenemos ninguna financiación. Pero vemos que o a los proyectos productivos de mujeres con los que estamos trabajando se les apoya durante un plazo mínimo de un año, o mueren. La fortaleza de la Red de Economía Feminista será poder dar apoyo y seguimiento a otros proyectos productivos de mujeres que se vayan incorporando y también a los nuestros propios, a través del fortalecimiento en el intercambio y la intercooperación.

¿Cómo fue la presentación de la Red hace unas semanas? ¿Qué pasos vais a dar en el futuro?
Asistieron tres entidades de mujeres, una de ellas mixta; algunas de ellas muy incipientes, otras con una larga trayectoria. Vamos a empezar a andar juntas y a ver nuestras necesidades. Seguimos pensando en cómo queremos que sea la red. Por ahora hemos decidido que no queremos pagar cuotas, porque no queremos excluir a ninguna entidad; tampoco queremos que la red sea una sobrecarga de tiempo para nosotras. Lo que nos interesa es visibilizarnos, apoyarnos entre nosotras y ser más potentes. Estamos pensando en hacer alguna acción para visibilizarnos en la Feria del Mercado Social de Madrid, llevar camisetas como distintivo, por ejemplo. También queremos facilitar el acceso de todas las entidades de mujeres a través de un stand pagado entre todas, porque hay muchas que quiere estar en la Feria pero no pueden pagar un stand ellas solas.

Tangente apuesta por el emprendimiento en el sector agroecológico

En clave cooperativa y agroecológica. Así es el curso que Tangente organiza en el Parque Agroecológico el Soto de Grillo de Rivas y que dará comienzo en el mes de marzo. Un curso dirigido a fomentar la cultura emprendedora y la empleabilidad de las personas participantes a través de la creación de empresas cooperativas dentro del sector.

Con esta formación, Tangente da un paso más en su trayectoria de apoyo al emprendimiento. En palabras de Ariadna de la Rubia, de la cooperativa Andaira, “hemos adaptado el curso general Emprender en clave cooperativa y lo hemos convertido, por primera vez en Rivas, en un curso sectorial”. De la Rubia coordina la parte formativa de Rivas Coop, la iniciativa de la Concejalía de Desarrollo Económico, Empleo y Formación que desde hace más de un año impulsa acciones de formación, asesoría o networking.

Esta vez, la formación tiene un objetivo añadido, cuenta Alberto de la Cruz, socio de la cooperativa Heliconia y coordinador de este curso: “Fortalecer la red y la coordinación entre los diferentes proyectos que se están desarrollando en el Parque de Soto de Grillo desde hace tres años”. Éste es un espacio donde el Ayuntamiento de Rivas ha facilitado el acceso a 16 parcelas a diferentes personas y entidades con proyectos agroecológicos, y que son, de manera prioritaria, a quienes se dirige el curso de Tangente.

“Queremos reforzar la madurez de dichos proyectos. Se trata de iniciativas emprendedoras que están en diferentes fases de consolidación y nuestro objetivo es fortalecerlas, a la vez que fomentamos la coordinación entre ellas”, apunta de la Cruz. Su cooperativa está realizando un diagnóstico del Parque con el objetivo de hacer propuestas de mejora. Y aunque todavía es pronto para sacar conclusiones, “reforzar la coordinación y la red entre proyectos nos parece prioritario”.

Durante todos los lunes y los miércoles de marzo tendrán lugar las sesiones formativas, divididas en dos bloques temáticos. Una primera parte está orientada a la economía social y solidaria en general: la gestión de las empresas y su día a día. En un segundo bloque, la formación se centrará en aplicar los conceptos generales al sector agroecológico. Eso sí, todo enfocado desde una metodología basada en la transmisión del conocimiento (a partir de experiencias reales) y en la práctica. “En cada sesión, las personas participantes aplicarán los conocimientos aprendidos a sus propios proyectos”.

Con este curso Tangente apuesta por el emprendimiento también en el sector agroecológico, un ámbito que puede contribuir no sólo al fomento de una economía que ponga en el centro a las personas (su calidad de vida y su bienestar), sino en gran medida también que atienda al cuidado del medio ambiente y el desarrollo sostenible y sustentable.

Más información sobre el curso Emprender en clave cooperativa y agroecológica.

 

Colectivo Ioé: más de 30 años dedicados a la investigación social

“A la generación que cursamos sociología a mediados de los 90, de la que hay varias personas en Tangente, el Colectivo Ioé, con ese nombre tan enigmático y casi de grupo clandestino, nos sonaba como un grupo de gente que había logrado montar una pequeña empresa, vivir de la investigación social haciendo sociología crítica y todo ello mediante trabajos de calidad reconocida en muchas temáticas”. Con estas palabras comenzaba José Luis Casadevante, de la cooperativa Garúa, el pequeño homenaje que se dedicó a los compañeros del Colectivo Ioé el pasado 31 de enero. Los integrantes de Ioé, continuaba Casadevante, “demostraron a una generación con pocos referentes la posibilidad de vivir de lo que te apasionaba sin dejarte llevar por la corriente que marcaba el mercado”.

Tras más de 30 años dedicados a la investigación, Carlos Pereda y Miguel Ángel de Prada (en la foto), dos de sus tres miembros, inauguraron su jubilación en 2014. El tercero en discordia, Walter Actis, es unos años más joven y sigue en activo. Para celebrar su trayectoria profesional y su generosa aportación a Tangente, sus compañeras y compañeros del grupo brindaron a su salud durante el plenario de inicio de año.

Para conocer el recorrido y los planes de futuro del Colectivo Ioé, hablamos con Miguel Ángel de Prada. Nuestra primera pregunta se centra en esclarecer sus orígenes: ¿cómo (y cuándo) surge el proyecto? “Empezamos en 1980, un grupo de unas 8 o 10 personas que en ese momento estábamos terminando la carrera de Sociología y habíamos hecho algunas cosas juntas”. Poco a poco fueron concretando su objetivo: hacer investigación electoral que no fuese de mercado ni de temática electoral. Una apuesta arriesgada que provocó que el grupo se redujese a Carlos y Miguel Ángel. “En 1982 nos constituimos finalmente como Colectivo Ioé. La elección del nombre fue un poco por descarte: habíamos barajado varios pero ya estaban cogidos, y al final, casi por aburrimiento, decidimos buscar uno en griego: Ioé”.

Al cabo de dos años se incorporó al equipo una de las personas que colaboraba habitualmente con el colectivo, Walter Actis, convirtiéndose en el tercer socio. Además, a lo largo del tiempo Ioé ha contado con más trabajadores: una secretaria y administrativa, y durante unos 15 años, diferentes personas se han encargado de organizar la biblioteca. “Había que ordenar todo el material que usábamos y generábamos, para poder ofrecerlo como consulta. ¡Es que entonces no había internet!”, recuerda Miguel Ángel. En marzo de 2012 Ioé donó su fondo bibliográfico a la biblioteca de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid.

“Colectivo Ioé apostó desde el principio por hacer una sociología multidisciplinar y cualitativa. Nuestra escuela sociológica fue claramente la de Jesús Ibáñez, Ángel de Lucas y Alfonso Ortí”, explica Miguel Ángel. Además, “Ioé añade un aspecto novedoso que ellos no habían trabajado: pasar de lo cualitativo a lo participativo”.

Además de por este enfoque, otro de los aspectos que les han dado más renombre durante su trayectoria han sido sus estudios sobre las migraciones. Sin embargo, Miguel Ángel apunta: “No creo que estemos especializados en este tema, para nosotros la inmigración es más bien una variable transversal que hay que tener en cuenta a la hora de estudiar muchos ámbitos (la escuela, el mercado de trabajo, etc.)”. Su incursión en este tema no fue, como se podría pensar, para estudiar la inmigración en España, sino precisamente cuando este país era emisor de emigrantes. “En los años 70 investigamos sobre la segunda generación de españoles en Suiza y Holanda. Se trataba de un proyecto de ámbito europeo en el que participaban varios países, se hacían estudios en países de acogida y de emigración”, recuerda Miguel Ángel. “A partir de entonces fue un tema que siempre nos interesó. Cuando España empezó a convertirse en un país receptor de inmigración, nos dimos cuenta de que se repetían procesos que ya habíamos estudiado en el caso de la emigración española”.

Tras tantos estudios e investigaciones, ¿hay alguno que les gustaría destacar? “Hay un tema del que estamos muy orgullosos y que considero que no tuvo la repercusión que merecía”, reflexiona Miguel Ángel. “Es una investigación que hicimos en los años 80 sobre la infancia como construcción social, y qué tipos de infancia se generaban a partir de diferentes dispositivos de socialización, como la familia, la escuela, el mercado de trabajo y el consumo”.

¿Qué planes tiene el Colectivo Ioé para el futuro? “Hay dos líneas que queremos trabajar. Por un lado, seguir con nuestra integración en Tangente, poder derivar las propuestas que nos salgan y participar como asesores”, explica. Por otro lado, uno de sus últimos proyectos más conocidos, el Barómetro Social. “Queremos actualizarlo y mantener el blog, así como la web de IOE, para que todos nuestros trabajos estén disponibles. ¡Algunos están escritos a máquina! Queremos poner a disposición en la web el total de nuestros trabajos, no sólo los que están en formato electrónico”. “Lo bueno de la jubilación es que tenemos más tiempo para dedicarnos a las cosas que nos apetecen”, concluye Miguel Ángel. “Seguimos activos pero más relajados”.

El crecimiento en escala de las cooperativas, a debate

¿Puede la economía social constituirse como una auténtica alternativa al modelo económico y convertirse en una opción mayoritaria? Este es un debate candente dentro de la economía social y solidaria estatal en el que Tangente participa de manera activa. Mariano González Tejada, socio de la cooperativa Cyclos, lo tiene claro: “Hay que crecer, escalar y arriesgarse para poder extenderse a más personas, pero este proceso requiere de una gran profesionalización y, sobre todo, de una gran financiación”.

González Tejada hace esta reflexión a partir de su experiencia con la Ecomarca, un servicio que ofrece su entidad para la distribución de alimentos ecológicos de pequeños productores dirigido a grupos de consumo. El reto, para Cyclos, es lograr que esa iniciativa alimentaria deje de ser una alternativa para convertirse en la principal forma de consumo. Para ello, el proyecto busca la creación de nuevos grupos de consumo, facilitando la logística y beneficiando tanto a personas consumidoras como productoras, pero también busca llegar a otros espacios como restaurantes o comedores escolares.

Este crecimiento, admite el socio de Cyclos, no puede hacerse de cualquier manera, “sino atendiendo a los compromisos de sostenibilidad y cooperación de la economía social”. La escalabilidad (o crecimiento en escala) presenta numerosos retos que hay que tener en cuenta. Una reflexión de la que Tangente participó también en la sesión técnica “Cooperativismo en consumo para abrir nuevos sectores y generar nueva oferta; retos de escalabilidad de las innovaciones ciudadanas en consumo”, que tuvo lugar durante el I Congreso Internacional de Economía Social y Solidaria en noviembre en Zaragoza, y que fue dinamizada y coordinada por Álvaro Porro, miembro de la emprendeduría colectiva catalana Estarter.

En este debate aparece una clave compartida por todas las entidades, las consolidadas y las de reciente creación, sobre la necesidad de escalar: la identificación de una demanda social clara, amplia y creciente sobre servicios y productos de economía solidaria (ya sea en el ámbito alimentario, el bancario, energético, de vivienda, etc.). Una clave principal a la que se le sumaría otra, también con amplio consenso y defendida por Mariano González: “Si queremos que la economía solidaria sea una alternativa necesitamos proyectos de gran envergadura, que solo resultan viables a partir de un considerable crecimiento”. En la otra cara de la moneda, a la hora de escalar hay que tener en cuenta los numerosos retos para que éste sea un crecimiento sostenible y ético. Para Fiare Banca Ética, una entidad que ya tiene 5.300 socias, el mayor desafío es poder crecer manteniendo la proximidad con la base social, sin perder el posicionamiento ideológico claro y cuidando a las personas y a los recursos humanos de la propia entidad. Ehne Vizcaya, por su parte, con la experiencia de más de ocho años de producción y consumo dentro de la Red Nekasare, destaca la necesidad de gestionar bien los tiempos, ir despacio y hacer bien la formación de todas las personas socias. Así como el cuidado de coordinar los diferentes grupos y atender y superar las desigualdades de género que todavía perduran en nuestra sociedad y en nuestras estructuras.

La preocupación por la gestión de los equipos humanos, el cuidado de las personas, y el interés por una participación democrática resumen algunos de los grandes retos a los que Tangente y sus socias se enfrentan a la hora de crecer como entidades. A esto se añade el interés por cuidar los procesos, avanzar despacio respondiendo a demandas reales. Pero también, como recuerda el socio de Cyclos, “desde la economía social debemos creer en nuestras capacidades y apostar por seguir arriesgando para hacer más grandes nuestros proyectos. No por una necesidad de lucro sino para transformar el modelo económico actual y hacer de la economía solidaria una opción mayoritaria”.

El proyecto Juntas emprendemos comienza a rodar

Con la llegada del año nuevo, arrancan también proyectos y se materializan esfuerzos y sueños. Para cuatro entidades de Grupo Tangente (Andaira, Idealoga, Dabne y Pandora Mirabilia) que forman parte de emprender.coop el 2015 empieza ajetreado: Juntas emprendemos, el proyecto de emprendimiento y empoderamiento para mujeres en situación de vulnerabilidad, es ya una realidad.

Hace un año, estas entidades se sentaron para dar forma a un proyecto con el que pretendían promover la economía social y el cooperativismo, a la vez que se potencian las capacidades personales y colectivas de mujeres en un contexto de vulnerabilidad económica y vital. Este camino no lo anduvieron solas, sino de la mano de sus socias de Red_coop, una red en construcción a nivel estatal de la que también forman parte Reas Aragón, Labcoop de Catalunya y Colaborabora de Euskadi, todas ellas dedicadas a acompañar proyectos de emprendimiento.

El trabajo colectivo dio sus frutos y, gracias a fondos Ee grants gestionados por el Instituto de la Mujer, Juntas emprendemos se ha hecho posible. La presentación oficial del proyecto, localizado en cuatro territorios del Estado español, tuvo lugar en el I Congreso Internacional de Economía Social y Solidaria, que se celebró en noviembre en Zaragoza, y que reunió a más de 600 personas. Un espacio privilegiado para un proyecto ilusionante y con mucha proyección.

Si el último trimestre de 2014 fueron semanas de preparación y calentamiento, el año nuevo supone el pistoletazo de salida. Cada uno de los cuatro territorios se encuentra ya en la fase de creación de grupos de participantes y de cierre del programa de contenidos. Porque, aunque este es un proyecto coordinado en Aragón, Catalunya, Euskadi y Madrid, cada territorio adapta los contenidos y la metodología a las necesidades concretas.

En Madrid, Juntas emprendemos se ha materializado en un curso de 40 horas en el que se trabajarán los contenidos generales a partir de tres ejes: 1) Conocer, identificar y reconocer tu entorno y tus capacidades dentro del entorno; 2) Explorar las posibilidades de intervenir en tu entorno para mejorar tu calidad de vida, entendiendo la dimensión económica como una parte importante de ésta, pero no la única; y 3) Aprender a contar lo que haces, a comunicarte y a desenvolverte en tu entorno. El contenido final de estos tres ejes es el impulso y la motivación para la creación por parte de las participantes de alternativas reales (empresariales o no) que mejoren su calidad de vida.

Como manera de aprovechar los beneficios del trabajo cooperativo, Juntas emprendemos apuesta por el trabajo colectivo y colaborativo. Para ello, promueve el intercambio de materiales y aprendizajes con todos los medios que están a su alcance. De esta forma, el proyecto plantea crear espacios de encuentro y de trabajo donde cada grupo de formación tiene la oportunidad de compartir su experiencia con el resto de grupos y territorios.

Guía para la consolidación de empresas creadas por inmigrantes

La Guía para la consolidación de empresas creadas por personas inmigrantes puede ser de utilidad para cualquier persona que desea emprender o consolidar su propia empresa. Quienes no tengan nacionalidad de un país de la Unión Europea encontrarán, además, un capítulo específicamente dedicado a la autorización de residencia y trabajo por cuenta propia. La Guía aborda temas como la orientación al cliente y a las personas que trabajan en la empresa, el marketing y la gestión económica y fiscal.

La Guía está editada por Acción contra el Hambre a través de Vives Proyecto, su estrategia de empleabilidad y emprendimiento.
Profesionales de Tangente han participado elaborando dos de sus capítulos.

Guía para la consolidación de empresas creadas por inmigrantes

La Guía para la consolidación de empresas creadas por personas inmigrantes puede ser de utilidad para cualquier persona que desea emprender o consolidar su propia empresa. Quienes no tengan nacionalidad de un país de la Unión Europea encontrarán, además, un capítulo específicamente dedicado a la autorización de residencia y trabajo por cuenta propia. La Guía aborda temas como la orientación al cliente y a las personas que trabajan en la empresa, el marketing y la gestión económica y fiscal.

La Guía está editada por Acción contra el Hambre a través de Vives Proyecto, su estrategia de empleabilidad y emprendimiento.
Profesionales de Tangente han participado elaborando dos de sus capítulos.