Colaboratorio Acacias se presenta en sociedad

logo_colaboratorioEl pasado 16 de julio tuvo lugar una fiesta muy especial: la inauguración oficial de Colaboratorio Acacias. Se trata de un espacio de trabajo promovido por las cooperativas Idealoga y Heliconia, de Tangente, que pretende ser un lugar de “coopworking” (coworking o trabajo en común cooperativo) de la economía social y solidaria madrileña. Además de ser sede de varias entidades de Tangente (entre las que se encuentran Altekio, IC, Freepress o Andaira) y ofrecer numerosos puestos de trabajo, el local se podrá utilizar de manera gratuita por parte del Mercado Social de Madrid o REAS. Asimismo, tiene la intención de acoger eventos y actividades sobre cooperativismo y economía social, y estar abierto a los movimientos sociales. En definitiva, un laboratorio de colaboración para la economía social.

Fiesta de inauguración de Colaboratorio Acacias.

Fiesta de inauguración de Colaboratorio Acacias.

Tras unos meses funcionando, Colaboratorio Acacias se presentó en sociedad el 16 de julio rodeado de las personas que trabajan en el local, amigas y amigos de otras entidades e iniciativas, cervezas, picoteo y música de Sonidero Mandril.

Fiesta de inauguración del Colaboratorio Acacias.

Fiesta de inauguración del Colaboratorio Acacias.

Las personas interesadas en utilizar un espacio de coworking en Colaboratorio Acacias pueden consultar aquí las condiciones, escribir a administracionacacias@idealoga.org o llamar al teléfono 91 5412613.

La intervención social tiene un convenio donde agarrarse

Después de años de negociación, el sector de la intervención social tiene un convenio estatal. Fue suscrito el 13 de mayo después de un arduo proceso de negociación. La regulación llega tarde, pero en un momento de máxima urgencia.

Hasta ahora, los y las trabajadores del sector de la intervención social estaban en un limbo en lo que se refiere a derechos laborales, sencillamente porque en este sector no había una regulación. La falta de un convenio colectivo es una razón más en la precarización de las personas que trabajan en la intervención social y la reducción de la calidad de servicios Servicios Sociales y de Atención a las Personas que son públicos, como la atención a víctimas de violencia machista, el apoyo emocional a las personas enfermas o la prevención de la violencia en la escuela pública, por poner sólo unos ejemplos.

“Desde la crisis en el 2007 todos los concursos públicos han ido a la baja, en los pliegos de condiciones se solía baremar un 35% a la propuesta económica y un 75% a la técnica, pero desde 2007 se le ha dado la vuelta. Muchas empresas lo ven sólo como algo lucrativo, hacen propuestas a la baja en detrimento de los trabajadores”, nos cuenta Elena Segura Lizán, socia cooperativista de Acais, una entidad del Grupo Cooperativo Tangente con más de 20 años de experiencia en la intervención social con Colectivos en Situación de Riesgo Social.
“El convenio podría ser mejor, siempre, pero es mejor que lo que había. Es un freno para que nuestra precarización no siga hasta el infinito», considera Elena. El convenio regula la jornada laboral y las bajas por maternidad y paternidad, entre otros derechos laborales, asentando un límite en los pliegos de la administración pública que no podrá ser rebajado. Eso significa que las empresas que hasta ahora están ganando muchos de los concursos públicos con bajadas temerarias podrán ser denunciadas si incumplen el convenio.

La negociación en Madrid

Las cooperativas, empresas sociales en las que las personas son dueñas y trabajadoras, optaron por participar en el proceso de elaboración de dicho convenio junto con otras entidades a través de como AEIS-Madrid (Asociación de Entidades de Iniciativa Social de Madrid). Esta plataforma, que nació en 2001 para dignificar el sector de la intervención social con un marco regulador, agrupa a diferentes entidades sin ánimo de lucro (cooperativas, asociaciones, federaciones y fundaciones). Varias entidades de Tangente –Acais, La Claqueta, IMC y Heliconia en los primeros años-, han participado activamente en la mesa de negociación.

El convenio se encuentra actualmente parado a nivel regional, pero las entidades de intervención social de Madrid podrán regularse por el convenio estatal. En octubre, AEIS-Madrid convocará unas jornadas abiertas para informar de los derechos y las obligaciones que tienen las entidades del sector de la intervención social con el nuevo convenio.

La economía social y solidaria, invitada de honor en los cursos de verano de El Escorial

Conceptos, herramientas y propuestas de la economía social y solidaria. Estos eran los ejes del curso que Tangente ha coordinado en la escuela de verano de la Universidad Complutense de Madrid. Del 1 al 3 de julio, y bajo el título de Introducción a la economía solidaria: conceptualización, herramientas y propuesta transformadora, se ha profundizado en el marco teórico recogiendo aportaciones de diferentes disciplinas y se han dado a conocer experiencias prácticas.

“Había un interés por compaginar teoría y práctica”, comenta Sandra Salsón, coordinadora del curso. “Pensábamos que era importante mostrar que la economía solidaria tiene fundamentos teóricos rigurosos”, añade, y enlazarlos luego con experiencias prácticas. Los ejes del curso beben del marco que se dibujó en el I Congreso Internacional de Economía Social y Solidaria: “Nos parecía un buen hilo del que tirar y que había que seguir ahondando en esas aportaciones”, cuenta Sandra. Los cruces con otros campos y corrientes han sido muy productivos: se ha hablado de economía feminista, de cultura y software libre, o de educación.

Otro de los alicientes del curso ha sido contar con ponentes extranjeros como el francés Kenneth Quiguer, de Iniciatives et cité, y el británico Leslie Huckfield, de la Glasgow Caledonian University. “Para mí ha sido uno de los grandes aportes del curso”, reflexiona Sandra. “Te da la posibilidad de mirarte a una ventana que al principio parece que no tiene que ver con tu territorio pero luego te das cuenta de que sí”. Así, Kenneth Quiguer “contó cómo en Lille llevan 20 años trabajando la economía solidaria, de forma que alrededor del 11% de los empleos de la ciudad proviene de ese sector.” También explicó que en Francia aprobaron en 2014 una ley de economía social y solidaria.

Leslie Huckfield, por parte, con 73 años y una larga labor de investigación sobre economía solidaria, “nos ayudó”, dice Sandra, “a tener una visión más clara de cómo funciona la economía social y solidaria en Europa”. Contar con Quiguer y Huckfield “fue un regalo y una fuente de inspiración”, concluye Sandra.

Por su parte, el alumnado del curso representaba una gran variedad de perfiles. Desde personas que trabajan en empresas de economía social y solidaria a las que les apetecía profundizar en estos temas; a estudiantes de últimos años de carrera o de másteres de Economía a los que paradojicamente nunca les han hablado de economía social.

Una vez terminado el curso, sus responsables valoran positivamente la experiencia y tienen ganas de repetir el año que viene. “Uno de nuestros objetivos era generar lazos entre el mundo académico y la economía social y solidaria. Para que nuestro modelo tenga un conocimiento riguroso que nos avale, pero también para meter la economía social en la universidad, llevarla a las clases, darla a conocer”, concluye Sandra.