Comenzamos una investigación para CEAR sobre mercado laboral y personas solicitantes de asilo

El Grupo Cooperativo Tangente, junto a la entidad Dinamia, comienza un nuevo proyecto para la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), con el objetivo de analizar la oferta de mercados laborales locales para la inserción sociolaboral de las personas solicitantes y beneficiarias de protección internacional.

El objeto de la investigación es estudiar el mercado laboral de personas solicitantes y beneficiarias de asilo y el impacto y retorno social de la inversión (SROI) del programa de asilo “fomento de la integración sociolaboral y trabajo en red”.

¿Qué esperamos con este estudio?

Los resultados que esperamos son los siguientes:

●  Recogida y análisis de perfiles profesionales y de competencias de las personas solicitantes y beneficiarias de protección internacional desagregado por edad, sexo, nivel formativo y nacionalidad.

●  Estudio del mercado laboral aplicado, centrado en el colectivo de personas solicitantes y beneficiarias de protección internacional, para cada uno de los territorios facilitados. Incluyendo futuros sectores emergentes.

●  Contrataciones del colectivo en los últimos 5 años por provincia, tipo de contratos, sector y duración por sexo y nacionalidad.

●  Tasa de desempleo de los últimos 5 años desagregado por nivel de formación, nacionalidad, sexo, edad y provincia.

●  Número de personas solicitantes de asilo que han perdido un trabajo como consecuencia de la denegación del asilo en España desagregado por sexo.

●  Empleo por cuenta propia – desagregado por sexo, nacionalidad, edad, provincia; tipos de sociedades constituidas y sectores.

●  Propuestas de nichos y oportunidades laborales, en base a demandas actuales y tendencias futuras próximas, integrando la información de los servicios de empleo en las distintas sedes de CEAR.

●  Propuestas de estrategias de prospección laboral y formación por cada una de los territorios señalados en los términos de referencia.

Breve radiografía de las personas solicitantes de asilo en España

Las solicitudes de asilo en España se han incrementado de forma sostenida durante los últimos años. En términos absolutos el mayor incremento se ha producido en 2017, situándose en 30.120 solicitudes, lo que representa el doble con respecto al año anterior. No obstante, esta tendencia se inicia en 2015, año en el que se triplica el número de solicitudes, con una variación interanual del 163%. Aún así, el número de concesiones ha disminuido

Según los datos proporcionados por Eurostat, el mayor número de solicitudes de protección proceden de ciudadanos/as venezolanas (un tercio del total), debido a la situación convulsa que actualmente se vive en el país. En segundo lugar, desatacan las peticiones de personas procedentes de Siria, que, tras un significativo descenso en 2017, se han vuelto a incrementar en 2017, alcanzando las 4.225 (aunque no supera el pico máximo registrado en 2015, año de mayor crudeza del conflicto sitio y que más desplazamientos generó).

En cuanto al sexo, si bien en el año 2013 el 78,5% de las peticiones las formalizaban varones, en la actualidad no llegan al 60% (una disminución de más de 20 puntos porcentuales). Por el contrario, el peso de las solicitudes efectuadas por mujeres es el doble, pasando del 21,9% al 42,3%. Mientras tanto, las personas solicitantes de protección se encuadran en el grupo de edad entre 18 y 34 años (51,1%).

Sobre las resoluciones, a parte de las implicaciones que conlleva el escaso porcentaje de resoluciones positivas, otro aspecto a subrayar es el elevado número de resoluciones pendientes (actualmente superan las 42.000), lo que incrementa la inseguridad jurídica e incertidumbre de un importante número de personas que se encuentran en territorio español pendientes de su futuro.

El valor de la intercooperación

Tanto el Grupo Tangente como Dinamia son referentes en la investigación social y participativa en Madrid; por ello, siguiendo la lógica de la intercooperación propia de la economía social y solidaria, ambas entidades se han unido para mejorar la calidad de la investigación, fomentar el conocimiento mutuo y multiplicar el nivel técnico del proyecto. Es decir, lejos de competir, las dos entidades hemos establecido redes de cooperación para presentar este propuesta de forma conjunta, planteando un equipo solvente e implicado en la temática a abordar.

Madrid presenta la Estrategia de Economía Social y Solidaria 2018-2025

La Estrategia de Economía Social y Solidaria (ESS) 2018-2025, elaborada a partir del trabajo conjunto de la Unión Temporal (UTE) del Grupo Cooperativo Tangente, Dinamia y Aquo, ha visto la luz después de meses de trabajo, con el objetivo de impulsar la ESS en la ciudad y contribuir al necesario cambio de modelo socioeconómico urbano.

La estrategia, que puede consultarse en la página web del Ayuntamiento, cuenta con cuatro ejes principales: (1) Creación de ecosistemas territoriales de ESS; (2) Situar la ESS en el centro de las políticas municipales; (3) Generación de conocimiento e innovación para el desarrollo de la ESS ; y (4) Sistema integral para la creación y el fortalecimiento de la ESS.

Asimismo, la Estrategia contiene un total de 18 líneas de actuación69 acciones concretas.

El proceso de elaboración

Para elaborar la estrategia, la UTE ha analizado y recogido las necesidades de la ESS, plasmadas en el informe “Diagnóstico de la ESS en la ciudad de Madrid”. Además, gracias al proceso participativo puesto en marcha en el ámbito de la economía social y solidaria madrileña, se han podido codiseñar las políticas públicas para dar respuesta a las necesidades identificadas; y, por último, se ha elaborado un sistema de seguimiento y evaluación de la Estrategia que apuesta por la corresponsabilidad y el liderazgo compartido en la ejecución de las líneas de actuación.

Radiografía de la ESS en la ciudad de Madrid

Aproximándonos a la realidad urbana madrileña, las tipologías de ESS con mayor dimensión en términos cuantitativos son las asociaciones y fundaciones del Tercer Sector social (6.000), las sociedades laborales (631), las cooperativas (522), las iniciativas ciudadanas (90), las entidades de finanzas éticas (40), los centros especiales de empleo (50) y las empresas de inserción y mutualidades (15).

Todas ellas suman un total aproximado de 18.500 personas trabajadoras, que representan alrededor del 1% de las personas afiliadas en la ciudad de Madrid: con una mayoría de hombres si bien las mujeres se sitúan en categorías laborales superiores–; concentradas mayoritariamente en las cohortes de mediana y mayor edad.

Con todo, la Estrategia pretende ser el horizonte al que mirar para los próximo siete años.

Conclusiones de Ciudad Común: Resiliencia para una transición ecosocial menos traumática

La última edición de Ciudad Común concluyó con la idea de que la transición hacia otros modelos sociales y ambientales menos dañinos con las personas y el medio ambiente es absolutamente inaplazable y debe pasar por fomentar la resiliencia, en un contexto de crisis ecológica, el agotamiento de recursos y los sistemas sociales urbanos degenerados por la individualidad que caracteriza a las sociedades del siglo XXI.

Durante el encuentro, organizado por el Grupo Tangente en el marco de la VI Feria de Economía Solidaria, del Mercado Social de Madrid, participaron alrededor de 60 personas y cuatro ponentes que introdujeron el tema sobre el que íbamos a reflexionar: «Iniciativas comunitarias ante los retos ecosociales» en las ciudades. Así, en un formato de foro de diálogo abierto, las ciudadanía fue ocupando las sillas de las expertas para aportar sus propuestas y preguntas a un interesante debate que respondió a varias preguntas:

¿Cómo se conjuga el protagonismo social y la importancia de las políticas públicas?

¿Cómo se activa ecológicamente a los grupos socialmente vulnerables de nuestros barrios?  

¿En qué medida resulta posible transformar las ciudades sin cambiar el modelo socioeconómico o urbanístico? 

En el encuentro, observamos diferentes miradas para acercarnos a problemas comunes. Una de las principales conclusiones fue trabajar la resiliencia de las ciudades, es decir, fomentar la capacidad que tiene un conjunto social de componerse después de sufrir procesos que la alteran profundamente, tal y como señaló José Luis Casadavante, Kois (Garúa y Grupo Tangente). Para entenderlo mejor, estableció el paralelismo con un muelle, elementos que tienen la capacidad  de volver a funcionar correctamente después de haber sido sometidos a una presión

 

Además, también se trataron temas que tienen que ver con la relación público-social. En este sentido, el delegado del área de Gobierno de Coordinación Territorial y Cooperación Público-Social, Nacho Murgui, señaló que esta relación es importante porque tiene que ver con la conexión que se establece entre la administración local y la sociedad civil organizada, donde ésta última se pone en valor y encuentra cauces para expresarse en condiciones óptimas y movilizar recursos para solucionar sus necesidades.

Por otro lado, se puso encima de la mesa la urgencia de transitar hacia otro modelo económico, de relación con la naturaleza  y también entre las personas ante el contexto de crisis ecológica. En este sentido, fue Nerea Morán (Germinando y Grupo Tangente) quien señaló que este tipo de encuentros sirven para comenzar a pensar de qué manera vamos a poner en marcha esta transición inaplazable para que sea lo menos traumática posible.

Frente a este escenario de crisis ambiental y social, existen iniciativas en transición que han logrado sostener el equilibrio metabólico de las ciudades. La educadora ambiental María Sintes, contó su experiencia en Totnes, la cuna de este movimiento y aseveró que esta ciudad inglesa es una maqueta social que nos debe servir de inspiración para replicarlo en muchos otros lugares, desde lo hiperlocal e ir escalando poco a poco.

Con esta tercera edición de Ciudad Común, pretendemos generar conocimiento colectivo para adaptarnos a contextos que van a ser ecológicamente adversos y económicamente hostiles. Construir resiliencias es generar, anticiparse a lo que viene y reducir los umbrales de vulnerabilidad de nuestras comunidades locales.

La prevención como remedio ante la soledad no deseada de las personas mayores

Madrid envejece, y entre sus calles y edificios, muchas personas van quedando fuera del sistema, congelados en el tiempo y alejados de los ritmos frenéticos de la gran urbe, hasta sentir en sus vidas una soledad no deseada que asfixia.

Para erradicarla, o aminorarla, el proyecto piloto Prevención de la Soledad No Deseada de Madrid Salud, que gestiona el Grupo Tangente, tiene como objetivo crear músculo vecinal en dos barrios madrileños para mitigar uno de los mayores problemas que acechan a las sociedades del siglo XXI, la soledad no deseada, que va más allá de la falta de compañía, que puede ser buscada, sino que es el resultado negativo de la carencia de relaciones personales.

En el marco del Día Internacional de las Personas Mayores, el proyecto pone sobre la mesa el trabajo preventivo para atacar directamente a la raíz de este mal que emerge en nuestras ciudades y territorios con, cada vez, más fuerza.

¿Cómo se trabaja?

Principalmente, con este proyecto se ha creado una red informal de apoyo dentro de los barrios y se ha puesto en marcha una intervención directa con las personas afectadas, para generar oportunidades de encuentro y mejora del bienestar, a partir de actividades que ofrecen entidades públicas y privadas. Este proyecto piloto de intervención, pionero en España, se centra esencialmente en la percepción subjetiva que el individuo tiene en las relaciones, o de las redes de las que dispone, y se centra en la soledad sentida, que puede ser sufrida por personas que incluso están acompañadas.

Para ello, se está trabajando con la autonomía y autogestión de los grupos, para que cuando el proyecto piloto finalice, permanezca una estructura, un poso sobre el que seguir avanzando en la erradicación de la soledad no deseada.

¿Qué es la soledad no deseada?

La soledad no deseada no tiene que ver exclusivamente con la carencia afectiva, sino que también se entiende como un aislamiento respecto a la participación en el contexto donde la persona desarrolla su vida. En realidad, aparece por factores sociopersonales (paro, viudedad, desempleo…), por echar en falta a otras personas, por dificultades a la hora de ejercer los derechos en la vida cotidiana y por la falta de acceso a la participación en la ciudad.

Entre los desencadenantes, podrían destacarse el acceso a los recursos económicos, la gentrificación, la edad o la estigmatización de la diversidad cultural, entre otros muchos y complejos factores.

Más allá de las personas mayores

A pesar de poner de manifiesto este problema en el Día Internacional de las Personas Mayores, existen muchos segmentos sociales que comparten características, situaciones o elementos comunes que dan lugar a que se conviertan en colectivos de riesgo para sentir soledad.

Entre ellos, destacan las personas mayores, pero no sólo. También personas sin hogar, con diversidad funcional, familias monoparentales, migrantes y hogares unipersonales.

En esta línea, y parafraseando a la psicóloga Ramona Rubio: “La soledad no es un patrimonio de generaciones pasadas ni presentes, es un problema real que pude padecer cualquier individuo”. Y para erradicarla, nuestra mejor arma es la prevención.

 

La red profesional y vecinal de apoyo a la Soledad no deseada: Un activo del barrio de Trafalgar y Almenara para poner en el centro de nuestras políticas y relaciones los estereotipos y barreras que perpetúan la soledad en los mayores