Informe del Barómetro Social de España sobre la crisis

En el mes de febrero, el colectivo IOE ha realizado un informe, basado en los datos actualizados recogidos por el Barómetro social, que analiza los principales impactos de la crisis económica poniendo énfasis en las reorientaciones del gasto público. Avanzamos aquí algunas de sus conclusiones. (Para un mayor desarrollo ver el documento completo)

● En las últimas décadas se registra una distribución regresiva del ingreso entre clases, pues la parte de los salarios sobre el ingreso global retrocedió tanto durante el ciclo expansivo -6 puntos porcentuales entre 1994 y 2007 (de 67,3% a 61,6%)- como en estos años de crisis -otros 4 puntos entre  2007 y 2012 (hasta 57,3%)-. En suma, la participación de los salarios en la renta nacional descendió continuamente durante el último ciclo de crecimiento y vuelve a caer con la adopción de políticas “de ajuste” desde 2010, perpetuando y agudizando una tendencia estructural a la redistribución regresiva de la renta.

● Existe, además, una importante desigualdad entre las rentas salariales que se ha ampliado con la crisis. La relación entre el salario medio de quienes ganaban cinco veces más del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) y el de quienes cobraban por debajo del SMI pasó de 17,6 en 2007 y a 18,5 en 2011, aumentando la distancia entre “asalariados ricos” y “asalariados pobres”. En 2000 la retribución media de las mujeres era un 22,7% inferior al salario medio y la desventaja pasó al 31,5% en 2011; por su parte, la de los jóvenes se incrementó del 54,1% al 60,6%.

● Durante los años de crecimiento mejoró la distribución de la renta (lo que se ingresa cada año en los hogares), reduciéndose en tres puntos el índice de desigualdad en su reparto. Sin embargo, el reparto de la riqueza (el conjunto del patrimonio acumulado por los hogares, más allá de los cambios coyunturales de ingresos) empeoró claramente: en 2002 el 25% de hogares más ricos tenía  33.3 veces más patrimonio que el 25% más pobre; en 2005 la diferencia había crecido hasta 39,3.

Con la crisis ha empeorado el reparto de la renta y de la riqueza. La primera ha retrocedido 3 puntos, perdiendo lo avanzado durante los años de crecimiento. Por ello, la tasa de pobreza se ha incrementado de 18% a 21%. La brecha de desigualdad de riqueza entre el cuarto de hogares más rico y el más pobre pasó de 39 a 50 veces. Así, “gracias” a la crisis las desigualdades de patrimonio son cinco veces más pronunciadas que las de renta.

En los últimos 30 años el 1% de la población española con mayores ingresos  incrementó su participación en un 21,5%, a costa del 99% restante que la redujo en un 1,8%. Y la desigualdad se acrecienta cuanto más nos aproximamos a la cúspide de la riqueza: el 0,1% con mayores ingresos (15.000 hogares) consiguió un incremento del 40,1%, y el 0,01% (1.500 familias) alcanzó el 73,1%.

● El crecimiento económico hasta 2007 ocasionó un intenso deterioro de las condiciones ambientales (aumento del consumo de energía, de la dependencia energética, de las emisiones de CO2, etc.). El inicio de la recesión económica supuso la mejora de algunos índices, debido a la caída de la producción (reducción de emisiones, del consumo de fertilizantes y plaguicidas químicos, crecimiento de las fuentes renovables, etc.). Sin embargo, en 2010 y 2011 se registra un nuevo empeoramiento. Actualmente España sigue incumpliendo los compromisos de Kioto y la huella ecológica sigue siendo inasumible: para sostener la producción existente en 2008 se necesitaría un territorio que superase 3.3 veces la superficie del país.

● Ante el estancamiento de los salarios, durante el ciclo económico expansivo la demanda se alimentó vía endeudamiento (créditos al consumo e hipotecarios). Las deudas de los hogares suponían en 1944 el 66% de su renta anual, y pasaron al 150% en 2007, proporcionando un volumen de negocio al sistema financiero de un billón de euros. Durante los años de crisis el volumen de deuda de los hogares apenas se ha reducido y grava muy especialmente a los sectores de menores inresos: en 2008 la deuda de los hogares pobres suponía una carga 17 veces mayor en relación a su patrimonio que en el caso de los hogares con mayor riqueza. La pérdida de ingresos de muchas familias ha generado un notable incremento de los desahucios: más de 300.000 familias que no han podido pagar sus hipotecas; sumando las desalojadas de viviendas en alquiler nos acercamos a las 500.000 expulsadas de sus hogares.

● El desarrollo de la crisis y las políticas adoptadas han generado graves problemas para un amplio sector de la población trabajadora y pensionista, muy especialmente para quienes se encuentran en paro, sobre todo si no reciben ninguna prestación de desempleo (2,8 millones de personas) y/o todos los miembros de su grupo de convivencia se encuentran sin trabajo (uno de cada diez hogares). En 2012 el 45% de los hogares no puede permitirse una semana de vacaciones al año (el 33,5% en 2008), el 40% no puede afrontar gastos imprevistos (26,1% en 2008) y el 7,4% ha tenido retrasos en el pago de su vivienda habitual (5,4% en 2008).

● Los impuestos y cotizaciones a la Seguridad Social son la base de las políticas sociales públicas que constituyen el salario indirecto de los hogares. En 2010 su aporte en servicios y prestaciones equivalían al 94% de la masa salarial: en términos gruesos, el salario indirecto global tiene casi la misma magnitud que el total de salarios directos. A pesar de este importante volumen, el gasto de España en políticas sociales en relación al PIB ha sido siempre inferior a la media de la
Unión Europea durante los últimos 20 años.

La importancia de las prestaciones sociales respecto al conjunto de ingresos de los hogares ha variado mucho en función del momento del ciclo económico: en 1994 –al finalizar la anterior crisis económica- suponían el 46%, pero en 2005 –en pleno boom inmobiliario y financiero- apenas representaban el 18%. En 2010 -tras el derrumbe de las distintas burbujas –aportan el 48% de los ingresos de los hogares. Estas cifras se refieren al conjunto de hogares; obviamente su relevancia es mucho mayor para los sectores de población de menores ingresos.

Las principales partidas de política social son las destinadas a pensiones, sanidad, educación y prestaciones de desempleo. Entre las cuatro suponían en 2011 el 80% del gasto social y el 24% del PIB. A partir del giro de 2010, concretado en los presupuestos de 2011, la política de recortes ha deteriorado los recursos destinados a sanidad, educación y desempleo, mientras reduce el ritmo de ampliación de la partida destinada a pensiones.

Los recursos destinados a sanidad y educación experimentaron un crecimiento ligeramente por debajo del PIB por persona en la fase expansiva de la economía, para situarse por encima en la etapa de crisis a pesar de los descensos experimentados en 2010 y 2011, pues su contracción resultó inferior a la del conjunto de la economía.

Las pensiones aumentaron a un ritmo bastante menor que el PIB hasta 2008 pero es la única partida que ha continuado creciendo hasta 2011, año en que superan a los gastos en educación.

El volumen destinado a prestaciones de desempleo bajó mucho en la fase expansiva debido a la reducción del paro, y creció intensamente en 2008 y 2009, en paralelo con la destrucción de empleo, para descender en 2010 y 2011 al finalizar el período de cobro de la prestación por parte de gran parte de los parados y paradas de larga duración.

En definitiva, la crisis económica está siendo utilizada como excusa para profundizar en el modelo de capitalismo neoliberal, tal como se hizo a partir del Consenso de Washington en muchos países periféricos. Ahora, basándose en el Tratado europeo de Lisboa (2009), el llamado Pacto Fiscal (de las élites) y el Mecanismo Europeo de Estabilidad (2012) estamos expuestos a similares procesos de deterioro social y, quizás, de confrontación política.

Enlace a la noticia:

Entidades de custodia del territorio se «enREDan»

(Entrevista realizada por la Fundación Biodiversidad a Heliconia en el marco de los proyectos beneficiados de la convocatoria de ayudas de la Fundación con el proyecto Red de custodia del territorio de Madrid y Castilla-La Mancha).

Heliconia S.Coop.Mad es una empresa cooperativa dedicada, entre otros, a la agroecología, el desarrollo local y la gestión ambiental del territorio, que ha sido beneficiara de la convocatoria de ayudas de la Fundación Biodiversidad con el proyecto “Red de custodia del territorio de Madrid y Castilla-La Mancha”.

Las cooperativas de iniciativa social son empresas que apuestan por una economía centrada en las personas y guiada por principios y valores éticos, solidarios, democráticos y ecológicos. Otra característica diferencial respecto a otros modelos de empresa es que tienen restringida la gestión de posibles beneficios económicos, estando obligadas a reinvertirlos en la propia entidad para la mejora de los proyectos y servicios que presta, así como las condiciones laborales de sus trabajadores/as.

¿Qué os lleva como cooperativa a interesaros en la custodia del territorio? ¿Qué queréis y podéis aportar al colectivo de la custodia del territorio y al fomento de esta estrategia de conservación?

Empezamos a dinamizar proyectos de custodia del territorio como consecuencia de trabajos previos con parques agroecológicos, corredores ecológicos y otros procesos participativos con agricultores y pastores. Vimos que era una herramienta muy interesante para seguir trabajando con diferentes actores sociales.

Queremos aportar una perspectiva desde la economía social: es posible compatibilizar la creación de empleo digno y la conservación de la biodiversidad desde proyectos concretos y territorializados, arraigados en el tejido socio-económico rural.

¿Cuáles son los orígenes del proyecto? ¿Cómo surge la idea? ¿Por qué vosotros?

La idea de impulsar una red de custodia del territorio en Madrid y Castilla-La Mancha, surgió a partir de unos encuentros organizados por la Universidad Politécnica de Madrid y varias entidades de custodia en los que participó la Plataforma de Custodia del Territorio. Nos pareció importante que las diversas entidades que hacemos custodia en estas dos comunidades autónomas creáramos una red que fortaleciera las entidades de custodia de ambas comunidades, que sirviera como espacio de encuentro y reflexión, que nos permitiera crear sinergias. Además nos permite poder tener una representación colectiva de entidades de custodia, con unos objetivos compartidos para promover la sostenibilidad del medio rural, desde un enfoque socialmente más justo, económicamente más solidario y promoviendo buenas prácticas que permitan conservar el patrimonio natural.

Desde Heliconia recogimos con agrado el guante de tomar la iniciativa en este proceso, y mediante una permanente consulta y puesta en común de la información con las entidades implicadas, hemos logrado la aprobación e inicio del proyecto propuesto a la Fundación Biodiversidad.

¿Qué objetivos persigue el proyecto? ¿Cuáles son sus principales resultados?

Este proyecto quiere contribuir a fortalecer la custodia del territorio tanto a nivel estatal como a nivel regional en Madrid y Castilla-La Mancha. Esperamos poder crear una red de custodia que nos permita fortalecer el trabajo que llevamos realizando hasta ahora las entidades por separado. También crearemos una web que sirva de referencia para comunicar las novedades, enriquecer el conocimiento y compartir experiencias e iniciativas que esta red genere en torno a esta herramienta de conservación. A mediados de junio vamos a realizar un seminario técnico, que nos sirva para conocer otras experiencias a nivel estatal de otras redes y donde puedan confluir las diversas experiencias que se vienen realizando en Madrid y Castilla-La Mancha. Sin duda, esperamos que este proyecto sirva como punta de lanza para fortalecer una estrategia común en favor de la conservación de recursos y valores naturales, culturales y paisajísticos de nuestras comunidades.

La creación de una red de custodia es un proceso compartido entre diferentes personas y entidades. En este caso ¿qué otros actores forman parte de esta iniciativa?

Forman parte todas aquellas entidades comprometidas con esta herramienta conservación, desde organizaciones conservacionistas y ecologistas, entidades científicas, colectivos sociales y vecinales, ayuntamientos o proyectos de emprendimiento sostenible. Mientras se asegure una aplicación de criterios de custodia coherentes y participativos, entendemos que la pluralidad de actores implicados será una señal de fortaleza y arraigo social.

¿Por qué una red de custodia del territorio que abarca dos comunidades autónomas?

La Submeseta Sur constituye una entidad biogeográfica coherente, reforzada por diversos procesos de conectividad ecológica, especialmente a nivel hidrológico e hidrogeológico.

A nivel socio-económico, la presencia conjunta de una región altamente urbanizada y otra con una importante predominancia rural supone una inmejorable oportunidad de construir unas relaciones “campo-ciudad” desde la complementariedad, y por qué no, también desde la sinergia.

Por eso, actividades como la educación ambiental, la creación de circuitos cortos de comercialización de producción agroalimentaria, o el turismo sostenible pueden aportar mucho a estas nuevas relaciones entre lo urbano y lo rural, y ahí la custodia del territorio juega un papel fundamental.

Una vez finalice este proyecto ¿Cuáles serán los siguientes pasos a dar para la Red de custodia del territorio de Madrid y Castilla-La Mancha?

Entendemos la construcción de la “Red por la Custodia del Territorio en Madrid y Castilla-La Mancha” como un proceso que comenzó antes de este proyecto y continuará después del mismo pero de una forma más reforzada.

Esperamos que las labores de difusión del proyecto despierten el interés de más actores sociales que potencialmente quieran desarrollar acuerdos de custodia. Seguir implicando diferentes colectivos sociales será una de las tareas principales, especialmente en sectores como el forestal, fluvial, agrario o cinegético.