Garua lleva la agroecología a los comedores de escuelas públicas

La Fundación Daniel & Nina Carasso ha decidido financiar el proyecto de agroecología presentado por Garúa para impulsar en los comedores de escuelas públicas una alimentación saludable y sostenible. Será durante los dos próximos años y llegará a diez centros públicos de la Plataforma Ecocomedores.

Además el proyecto incluye la creación de varias herramientas para facilitar la transición agroecológica de los comedores escolares (página web, guía pedagógica, protocolos, etc.) y una campaña de movilización e incidencia política a favor de una normativa que mejore la alimentación en centros escolares y otros servicios públicos.

Después de años desarrollando iniciativas agroecológicas que buscan la soberanía alimentaria, esta cooperativa del Área de sostenibilidad y agroecología de Tangente decidió apuntar a los comedores colectivos ligados a los servicios públicos (en centros ecolares, lugares de trabajo y centros de salud). “En otros territorios había experiencias. Pienso en la Comunidad Vasca o Cataluña, y recientemente en Valencia, Aragón, Canarias… Madrid, sin embargo, era un desierto”, nos cuenta Abel Estéban, socio de esta cooperativa.
El comienzo
Primero empezaron con los comedores de tres colegios de la Fundación Fuhem, donde se sirven 2.500 menús diarios. Eso fue en el 2013, había una empresa que gestionaba este servicio de forma convencional y a través del acompañamiento de Garúa, los menús fueron cambiando: se apostó por productos de temporada, productos ecológicos (en todos los alimentos menos los de origen animal) y también productos locales en la medida de lo posible.
“No se trata sólo de de sustituir ingredientes. La alimentación saludable y sostenible tiene que formar parte del proyecto educativo del centro. La alimentación está en el aula también”, matiza Abel. Por eso, desde Garúa, han elaborado un itinerario pedagógico de segundo de infantil a segundo de la ESO. “Además, impulsamos el cambio en los hogares al apoyar la creación de grupos de consumo agroecológicos para las familias de la comunidad”, continúa.

Cambio de escala
Este otoño, Garua da el salto a los centros escolares de la red pública que forman parte de la Plataforma Ecocomedores, creada en 2014. Hace un par de años el escenario no era tan favorable, no había una masa crítica de AMPAS que apostasen por incluir productos agroecológicos en sus comedores. Tampoco la CEAPA (Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos) había incluido entre sus reivindicaciones la alimentación saludable y sostenible. Desde 2016, es un compromiso a nivel estatal de las AMPAS.

La convocatoria sobre alimentación sostenible de la Fundación Daniel y Nina Carasso, que acaba de aterrizar en España, es una oportunidad para escalar el proyecto. “Después de un año queremos un trabajo más estructurado, llegar a más comunidades educativas, hacer incidencia política”.

El nuevo proyecto consiste en sensibilizar y acompañar a cinco centros escolares el curso 2016-2017 y otros cinco en el siguiente curso escolar. Partiendo de un análisis previo de la situación, el proyecto incluye la ayuda técnica en la transición, la sensibilización y formación de toda la comunidad educativa de los 10 centros que sean seleccionados. A finales de septiembre, la plataforma Ecocomedores se reunía para fijar los criterios de los colegios a los que acompañarán desde Garúa. Fundamental: “Que haya un compromiso por parte del  AMPA y del equipo directivo y un trabajo previo”.

También facilita mucho la transición si el propio centro o personal de la administración gestionandirectamente el comedor “así puedes trabajar directamente con el equipo de cocina. Esperamos empezar a trabajar en breve con alguna escuela infantil con estas características y ganas de mejorar su comedor”.
Otro de los objetivos del proyecto es sentar las bases para la creación de una empresa de cátering agroecológico (inexistente en la Comunidad de Madrid). «La posibilidad de crear una empresa de cátering que apueste por productos agroecológicos vinculada a la Fundación FUHEM, que además imparte  formación profesional en hostelería  en uno de sus centros, estará más cerca con este proyecto».

CEAL: aprender desarrollando proyectos de impacto social

El 27 de septiembre se celebra la jornada ‘La Universidad a la calle: Aprendizaje basado en la comunidad‘, en la que miembros de la cooperativa Altekio, de Tangente, compartirán su experiencia en el proyecto CEAL. Conversamos con Javier Fernández para que nos cuente esta experiencia de innovación educativa.

¿En qué consiste CEAL, qué objetivos tiene?

CEAL (Community-based Entrepreneurship Action Learning) es una red europea formada por organizaciones de cinco países. Durante los últimos dos años, hemos desarrollado un modelo de aprendizaje en acción basado en la comunidad. En él se trabajan competencias de emprendimiento social, juventud, desarrollo comunitario y educación. El primer paso ha sido poner en marcha proyectos pilotos en los cinco países. A partir de ahí, hemos generado un modelo de intervención acompañado de unos materiales. Este modelo permite a profesorado, educadores, etc., diseñar su propio itinerario formativo a partir de los valores que hemos trabajado. Es decir, una especie kit de herramientas para crear su propio programa CEAL.

¿Qué tipo de gente participa en estos proyectos?

Formamos un equipo mixto entre estudiantes y miembros de la comunidad, que juntos desarrollan proyectos de impacto social positivo. Así, para los estudiantes es una oportunidad para aprender los contenidos de sus asignaturas a través de un proyecto de impacto social. Utilizamos la siguiente metáfora: os proponemos que la clase sea un pueblo, y que los compañeros no sean sólo estudiantes sino que también miembros de la comunidad. En definitiva, estamos intentado crear una universidad diferente.

¿Cómo funciona CEAL? ¿Puedes contar alguna experiencia para que nos hagamos una idea?

En España Altekio, junto con Guerreros sin Armas, desarrollamos el piloto con la cátedra UNESCO de Educación ambiental y desarrollo sostenible de la UNED. Lo hicimos en un pequeño pueblo de Segovia, San Martín y Mudrián. Empezamos con un proceso de movilización ciudadana para generar una transformación del territorio con la metodología Oasis. Con ella reconstruimos un centro cultural del pueblo y un espacio natural. El proceso fue desarrollado por un equipo diverso formado por gente del pueblo, gente de Segovia y estudiantes de la UNED, que tenían este reto de construir un sueño común en poco tiempo.

¿Qué sucedió tras ese proceso de transformación?

Después de esa experiencia generamos grupos de trabajo que tenían un nuevo reto: desarrollar ideas que se hubieran quedado por el camino y llevarlas a un segundo nivel. Acompañamos a los equipos en el proceso de trabajar sobre ideas diferentes, generar prototipos, validarlos con la comunidad y finalmente diseñar la implementación de esos prototipos. Es decir, aprendieron a lanzar un proyecto social.

¿Tras las experiencias piloto, cómo se genera el modelo CEAL?

Analizamos cuáles eran los aprendizajes y elementos comunes de cada proyecto piloto, y cuál era la esencia de las experiencias. A partir de ahí desarrollamos el modelo, que se puede descargar con licencia libre desde la web de CEAL. Los materiales son: un mapa del proceso; una baraja de cartas con diferentes pasos, preguntas, reflexiones e indicaciones; y una suerte de plantilla con herramientas para profundizar más, que puedes usar para llevar a cabo tu programa.

¿Quién forma parte de la red?

Es una red bastante extensa. Hay cinco socios principales en Holanda, Reino Unido, Alemania, Bélgica y España, y además en cada país, cada socio colabora con una universidad y un socio comunitario. Es un proyecto europeo, Erasmus plus.

¿En qué consiste la jornada que organizáis el 27 de septiembre?

Es un foro de reflexión sobre innovación en materia educativa. Vamos a compartir la experiencia, los materiales y los resultados, y a seguir profundizando en preguntas sobre innovación educativa. Además, el objetivo es seguir construyendo una red de intereses de profesorado, educadores, etc. Una red que comparta la idea de que cuando estudies una carrera, el aprendizaje no sea sólo para ti sino que tenga un impacto positivo en el territorio.

¿Vais a seguir haciendo cosas con la red CEAL, va a haber una segunda temporada?

Ahora mismo estamos definiendo cuál va a ser la segunda parte. Seguramente cada socio volverá a testar el modelo en otro entorno. Luego queremos comunicar y difundir los resultados, traducir los materiales a diferentes lenguas (porque ahora, por falta de fondos, está todo en inglés) e incorporar a otros socios a la red.

¿Qué crees que pueden aportar las entidades de economía social a estos proyectos?

Creo que tenemos mucho que aportar, porque hay mucha gente de la universidad que quiere hacer este tipo de proyectos pero no puede hacerlo sin apoyo externo, ya que requiere mucho trabajo, socios y contactos, etc. Nuestras entidades tienen una red enorme y mucha capacidad de poner estos proyectos en marcha, y pueden aportar un gran valor a este tipo de experiencias.

Claves del Foro Global de la Economía Social

El pasado 9 de septiembre culminaba el Foro Global de la Economía social celebrado en Montreal con 1300 participantes de 62 países y 330 ciudades. El tema central de esta tercera edición: la colaboración entre gobiernos locales y la Economía Social y Solidaria (ESS) para el desarrollo de ciudades.

De Madrid, asistió una delegación del equipo técnico que está preparando el plan estratégico de Economía Social y Solidaria. “Queríamos conocer de primera mano reflexiones y prácticas de las que aprender y también contrastar lo que haciendo en Madrid”, explica Fernando Sabín, del equipo técnico de plan, también de REAS y de Tangente.

“En este tipo de eventos, cuesta profundizar en los debates, por las complicaciones lingüísticas, los espacios de trabajo limitados…. Por eso hemos aprovechado el Foro para realizar entrevistas y reunirnos con distintos agentes sociales”. Aunque aún está digiriendo toda la información, hay una serie de aprendizajes claros que se traen para el plan estratégico. Compartimos cuatro claves.

 

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