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Un posgrado de la economía social y solidaria en Madrid

La Universidad Complutense acoge desde octubre de 2016 el primer posgrado de empresas de la economía social y solidaria en Madrid. Se denominará: Título propio de experto en Gestión y Promoción de las Empresas de la Economía social y solidaria (ESS) y ha sido impulsado por REAS (Red de Economía Social y Solidaria).

“Los máster y posgrados de gestión y promoción de empresas se han puesto de moda, pero están enfocados a la empresa capitalista”, matiza Sandra Salsón Martín, directora de este postgrado y socia de Tangente. El curso que dirige está enfocado a pensar en modelos de negocio que sean sostenibles económicamente, pero que también sean democráticos y transformadores. “Es fundamental profundizar en los conocimientos de gestión dentro del marco de la ESS”, destaca esta cooperativista, que participa activamente en el Mercado Social de Madrid y ha impartido diversas asesorías relacionados con el emprendimiento social.

La iniciativa lleva tiempo cocinándose dentro de REAS Madrid: “ya había un título propio en Zaragoza o Barcelona, pero no en Madrid, por eso queríamos hacer un esfuerzo por llegar a la Universidad”, nos cuenta Salsón. Aunque ya había un antecedente: los cursos de verano de la Complutense del año pasado. Con este título, sin embargo, REAS da un paso de gigante. ¿Qué significa?

Una oportunidad para reflexionar y conocer experiencias

“Aunque la economía social y solidaria es un conjunto de prácticas, un título propio nos puede dar la oportunidad de reflexionar y sistematizar esos procesos y prácticas. También nos permite presentarnos a la sociedad con más rigor”. Sandra busca el adjetivo apropiado “¿Rigor científico? ¿Académico?”. Y prosigue hablando de los aportes de este posgrado: “Nuestras propias prácticas se pueden nutrir”. El curso, que transversaliza los valores de la economía solidaria en el ámbito de al gestión, también busca reforzar la pata empresarial en las entidades del ámbito de la ESS.

El programa de este título incluye sesiones que rompen con un posgrado al uso. El Centro Superior de Estudios de Gestión de la Complutense, aliado en esta aventura, tiene unas ventajas pedagógicas que permiten algo poco frecuente: hacer compatible profesorado académico con agentes el mundo profesional. El alumnado tendrá la oportunidad de conocer experiencias empresariales de varios territorios en sectores clave que apuestan por un cambio en el modelo productivo: energías renovables, economía del conocimiento, sector de los cuidados y atención a las personas, movilidad y construcción sostenible, alimentación ecológica, producción y gestión cultural. También hay programadas actividades complementarias como conferencias, tertulias dialógicas o alguna salida de fin de semana, que imprimen a esta formación una identidad propia.

El posgrado, de 250 horas lectivas, arrancará el 31 de octubre. De momento, ya hay 25 personas preinscritas, lo que son muy buenas noticias para la directora. Y ha despertado mucho interés dentro de la ESS. Para ser accesible a distintos públicos, hay reservadas siete becas con un descuento del 25%. También ha previsto otros mecanismos para favorecer el acceso a entidades que forman parte del tejido de la ESS de Madrid y aquellas personas que han recibido servicios de asesoría a través del convenio entre REAS y el ayuntamiento de Madrid. ¿Te vas a quedar sin participar?

Aquí puedes ver todos los datos necesarios.

La economía social y solidaria, invitada de honor en los cursos de verano de El Escorial

Conceptos, herramientas y propuestas de la economía social y solidaria. Estos eran los ejes del curso que Tangente ha coordinado en la escuela de verano de la Universidad Complutense de Madrid. Del 1 al 3 de julio, y bajo el título de Introducción a la economía solidaria: conceptualización, herramientas y propuesta transformadora, se ha profundizado en el marco teórico recogiendo aportaciones de diferentes disciplinas y se han dado a conocer experiencias prácticas.

“Había un interés por compaginar teoría y práctica”, comenta Sandra Salsón, coordinadora del curso. “Pensábamos que era importante mostrar que la economía solidaria tiene fundamentos teóricos rigurosos”, añade, y enlazarlos luego con experiencias prácticas. Los ejes del curso beben del marco que se dibujó en el I Congreso Internacional de Economía Social y Solidaria: “Nos parecía un buen hilo del que tirar y que había que seguir ahondando en esas aportaciones”, cuenta Sandra. Los cruces con otros campos y corrientes han sido muy productivos: se ha hablado de economía feminista, de cultura y software libre, o de educación.

Otro de los alicientes del curso ha sido contar con ponentes extranjeros como el francés Kenneth Quiguer, de Iniciatives et cité, y el británico Leslie Huckfield, de la Glasgow Caledonian University. “Para mí ha sido uno de los grandes aportes del curso”, reflexiona Sandra. “Te da la posibilidad de mirarte a una ventana que al principio parece que no tiene que ver con tu territorio pero luego te das cuenta de que sí”. Así, Kenneth Quiguer “contó cómo en Lille llevan 20 años trabajando la economía solidaria, de forma que alrededor del 11% de los empleos de la ciudad proviene de ese sector.” También explicó que en Francia aprobaron en 2014 una ley de economía social y solidaria.

Leslie Huckfield, por parte, con 73 años y una larga labor de investigación sobre economía solidaria, “nos ayudó”, dice Sandra, “a tener una visión más clara de cómo funciona la economía social y solidaria en Europa”. Contar con Quiguer y Huckfield “fue un regalo y una fuente de inspiración”, concluye Sandra.

Por su parte, el alumnado del curso representaba una gran variedad de perfiles. Desde personas que trabajan en empresas de economía social y solidaria a las que les apetecía profundizar en estos temas; a estudiantes de últimos años de carrera o de másteres de Economía a los que paradojicamente nunca les han hablado de economía social.

Una vez terminado el curso, sus responsables valoran positivamente la experiencia y tienen ganas de repetir el año que viene. “Uno de nuestros objetivos era generar lazos entre el mundo académico y la economía social y solidaria. Para que nuestro modelo tenga un conocimiento riguroso que nos avale, pero también para meter la economía social en la universidad, llevarla a las clases, darla a conocer”, concluye Sandra.