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Un proceso participativo para las zonas verdes de Madrid

Desde el pasado mes de abril, Tangente ha formado parte del proceso participativo del Plan Estratégico de Zonas Verdes, Arbolado y Biodiversidad impulsado por el Ayuntamiento de Madrid. El objetivo del Plan es elaborar un diagnóstico participativo y seleccionar las propuestas más relevantes para el patrimonio verde de la ciudad.

El Plan trata de solventar uno de los problemas que hasta ahora ha tenido la ciudad de Madrid: la carencia de una planificación estratégica a medio-largo plazo referida a sus zonas verdes y a la biodiversidad, que integre no solo el punto de vista técnico sino también el de los usuarios de los espacios públicos.

En base a esos objetivos, Tangente ha trabajado con la La Mesa del Árbol, donde están representados muchos sectores concernidos y desde donde se recoge una visión vecinal, así como de personal técnico y jardineros, que han estado analizando la situación actual de la ciudad en cuanto a zonas verdes y biodiversidad.

Por otro lado, desde Tangente también se han diseñado y dinamizando los talleres abiertos a la ciudadanía en todos los distritos con el fin de recoger sensibilidades, opiniones y propuestas de las ciudadanas y ciudadanos al respecto. Nerea Piris, de la cooperativa Cyclos, quien junto a personas de Altekio y Andaira conforman este equipo de trabajo en Tangente, nos cuenta cómo para los participantes de los talleres: “La cuestión clave es cómo se puede potenciar y proteger una situación que coinciden en señalar como privilegiada, para lo cual es importante establecer unos caminos estratégicos a partir de esa realidad”.

Cómo participar
La segunda herramienta de participación diseñada por Tangente es este cuestionario on line que permanecerá abierto hasta el día 14 de mayo. En el cuestionario hay preguntas para expresar la opinión a nivel general de la ciudad de Madrid, así como para valorar aspectos del barrio específico del participante.

Cerca de 1.000 personas ya han participado rellenando el formulario, con cuya información, junto con la obtenida a partir de los talleres participativos complementará a las especificaciones de carácter técnico de las mesas de conocimiento especializado. Piris nos explica además cómo: “De lo que recojamos en los cuestionarios se seleccionarán las propuestas más relevantes para elevarlas al órgano de participación Decide Madrid, que si bien no es vinculante, si pondrá sobre la mesa la cuestión y la abrirá a nueva participación”.

Además del cuestionario online, los talleres participativos en cada uno de los distritos, las reuniones con la Mesa del Árbol y demás personas expertas, el proceso participativo realizará una jornada de trabajo. En ella participarán técnicos municipales y agentes clave y la susodicha priorización de las líneas directrices a través de la web decide.madrid.es.

En base al diagnóstico realizado, se formularán una serie de propuestas que se concretarán en un plan global de zonas verdes por distritos.
Por el momento, puedes colaborar rellenando este sencillo formulario, cuya aportación puede ser clave para la construcción de las líneas estratégicas del arbolado en la ciudad de Madrid.

Cambiar lo urbano desde lo humano

El equipo Garua, del área de sosteniblidad y agroecología deTangente, está coordinando el ciclo Cambiar lo urbano desde lo humano en la Casa Encendida. Una serie de conferencias para pensar la transición ecosocial desde las ciudades, donde la economía social y solidaria tiene mucho que aportar.

¿Pueden las plataformas digitales emergentes funcionar con criterios de la economía social cooperativista? ¿Se pueden expropiar bienes a la mafia para proyectos de emprendimiento cooperativo? ¿Podemos usar una moneda social para pagar servicios suministrados por empresas sociales? Estos son algunos de los debates que han preparado desde Garúa y donde invitan a representantes de experiencias transformadoras.

El próximo 5 de abril, podremos escuchar de primera mano a Giulia Baruzzo, Responsable del Área Internacional de LIBERA, Asociación nombres y números contra la mafia. También intervendrá, por videoconferencia, Valentina Fiore, directora del Consorcio de economía solidaria Libera Terra Mediterraneo, impulsado a partir de la confiscación de bienes mafiosos.

“Libera consiguió en 1996 promover una ley por la que la sociedad civil accede a los patrimonios confiscados a la mafia y crea empresas que priorizan los beneficios sociales y ambientales”, explica José Fernández Casadevante, socio de Garua. Las primeras experiencias de emprendimiento colectivo llegarían años después, tras un trabajo intenso. En la zona de Palermo, 300 hectáreas de tierras y haciendas incautadas a la mafia pasaron en 2001 a manos de una cooperativa dedicada a la producción ecológica de trigo para pasta, aceite y vino. No sin dificultades, estas experiencias abren horizontes de posibilidad para el emprendimiento colectivo en el territorio español.

El 15 de marzo, el ciclo Cambiar lo urbano desde lo humano se centró en las Plataformas Tecnológicas para la economía colaborativa. “La economía colaborativa se ha convertido en un cajón desastre donde cabe todo, cada vez hay más iniciativas supercapitalistas como Airbnb, con impactos económicos y urbanísticos muy perversos”, apunta José Fernández. ¿Es posible promover dinámicas cooperativistas en esas plataformas emergentes? En la charla se habló de la necesidad de generar criterios que permitan evaluar estas plataformas. El grupo de investigación Dimmons , que asistió como ponente, ya están usando por ejemplo los criterios del balance social de la Xarxa”, comenta Fernando.

Otra de las experiencias en sostenibilidad urbana invitadas a este ciclo a finales de enero ha sido la de Bristol Pound. Un moneda que existe desde 2012 en la actual Green Capital europea, impulsada desde una empresa de economía social con respaldo del Ayuntamiento. Una red de 700 comercios, donde están incluidas las comercializadoras de la luz, aceptan esta moneda como medio de pago.

En este vídeo, puedes escuchar la intevención de Chris Sunderland, miembro del equipo coordinador de la Bristol Pound.

 

 

El proyecto ‘Red de patios inclusivos y sostenibles’ echa a andar

Imaginemos un patio escolar. ¿Cómo lo dibujaríamos? ¿Qué elementos tendría? ¿Qué espacios se dedicarían para qué actividades? ¿Quién ocuparía cada uno de estos espacios? Y sobre todo, ¿respondería este patio a las necesidades de juego, descanso, descubrimiento y relación de las personas que lo habitan? Con estas preguntas ha echado a andar el proyecto ‘Red de Patios inclusivos y sostenibles‘, coordinado por Pandora Mirabilia en el distrito centro de Madrid.

Red de patios es un proyecto innovador en el municipio de Madrid. Su objetivo, explica Irene G.Rubio, es “la mejora de los patios escolares de dos colegios públicos a partir de un proceso de diagnóstico participativo con toda la comunidad escolar y de la transformación del espacio físico”. Un objetivo alrededor del cual están trabajando de manera coordinada la Junta del distrito, las direcciones de los dos colegios , las asociaciones de madres y padres, las familias y el alumnado.

“Queremos transformar los patios de estos dos colegios para que sean lugares que den respuesta a la enorme diversidad del alumnado pero el proyecto no termina ahí; se trata de un proceso ilusionante y creativo que cohesiona a la comunidad escolar y al barrio entero alrededor de un sueño común.” argumenta Irene G. Rubio. “Nuestro propósito también es documentar todo el proceso y crear herramientas audiovisuales que puedan servir a otros colegios a seguir procesos similares”

Coeduación, sostenibilidad y comunidad educativa

Pandora Mirabilia está desarrollando este proyecto junto a dos equipos –Pez Arquitectos y Col·lectiu Punt Sis– especialistas en urbanismo sostenible y feminista, dos de las claves teóricas de la propuesta. Porque como explica G. Rubio, “el espacio y el uso que se hace de él no es neutral al género, está atravesado por diferencias de género, de etnia o de nivel socio-económico. Por ejemplo, ¿cómo es el patio de un patio? Normalmente las pistas de fútbol se llevan el 80% del espacio de juego. Pero ¿quienes juegan realmente al fútbol? Los niños, y en muchos casos, los niños mayores ¿Dónde juegan entonces la mayoría de las niñas y aquellos niños a los que no les gusta el fútbol? A éstos sólo les suelen quedar los rincones y espacios de los márgenes.”

De igual manera que la configuración de los patios de recreo concede protagonismo a unos usos en detrimento de otros, e influye en los comportamientos que se producen en él, los patios son lugares centrales en la vida de niñas y niños, donde pasan un tiempo importante cada día. Para las promotoras de ‘Red de patios’, estos espacios deberían no sólo garantizar sino también potenciar la accesibilidad, la sostenibilidad ambiental y la combinación de oportunidad de juego, el descanso y la relación.

Muchos de los patios de colegio madrileños no tienen apenas árboles ni plantas, a pesar de todos los beneficios que éstos aportan a nivel ambiental (ya que filtran la contaminación sonora y del aire) y a nivel de juego y disfrute”, apunta Marta Monasterio, del equipo coordinador. Tampoco tienen elementos para trepar, o lugares de descanso, arenero, construcciones para desarrollar juegos simbólicos, elementos todos ellos que niñas y niños demandan en todos los talleres que estamos empezando a realizar”.

Las cuatro claves de Red de patios son: coeducación, sostenibilidad ambiental, co-creación (participación de toda la comunidad educativa) y educación transformadora. Sobre este último punto, Monasterio matiza: “el espacio del patio de recreo es un lugar privilegiado también para el aprendizaje. ¿Por qué aprender en una pizarra digital las partes que tiene una hoja cuando puedes bajar a ver y tocar las plantas que hay en tu patio?”.

Soñar y materializar los deseos

Tanto en el CEIP La Paloma como en el CEIP Santa Maríalos dos centros donde se está desarrollando el proyecto– el trabajo se realiza por fases a lo largo de ocho meses. “Partimos del diagnóstico participativo para que alumnado, familias y profesorado identifiquen aspectos mejorables del patio y para que sueñen con aquello que les gustaría que hubiera y que no hay. En segundo lugar, pasamos a materializar los deseos: trabajar en propuestas concretas y consensuarlas con todas las partes para después construirlas” .

La intervención real sobre el patio se desarrollará en el mes de septiembre de 2017 con jornadas de trabajo abiertas a toda la comunidad educativa y al barrio. Cuando hayan finalizado ser harán sendas fiestas en cada colegio para enseñar el resultado del proceso e invitar a otros colegios a que conozcan la iniciativa.
“Dar color a las paredes, poner elementos que den sombra, cambiar la disposición de los espacios, pintar juegos en el suelo, crear columpios o construcciones donde jugar…o dotar al patio de zonas verdes. Las opciones son múltiples; se trata de ampliar las opciones de juego y uso en los espacios” concluye G. Rubio.

Tangente enseña el corazón en el Balance Social

Antes de que arrancar el verano,  las entidades que formamos parte de Tangente realizamos el Balance Social de 2015 del Mercado Social de Madrid como ejercicio de transparencia y compromiso con los principios de la economía social y solidaria. Este mes muchas entidades hacemos públicos nuestros resultados.

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El Fogón Verde, primer restaurante agroecológico y cooperativo en Madrid

Crema de remolacha y batata de primero. Milhojas de berenjena, soja y tomate en salsa, de segundo. Batido de manzana asada de postre. Este puede ser uno de tantos menús que cada semana sirve El Fogón Verde, un restaurante cooperativo que Cyclos S. Coop. Mad, de Tangente, ha impulsado y amadrinado.

Detrás de su menú sencillo, profesional y cuidado, este proyecto acaba de echarse a andar en el madrileño barrio de las Letras. El Fogón Verde tiene un claro compromiso por la transformación social y ambiental. Vegetariano, cooperativo y sostenible.

Como explica Mariano González Tejada, socio de Cyclos, “somos un restaurante 100% agroecológico. Es decir, podemos demostrar la procedencia de todos los alimentos, que son de temporada, producidos sin pesticidas y, en la medida de lo posible, provenientes de proyectos locales y de economía social. Esta filosofía ecologista va más allá de los alimentos. Se extiende a todos los aspectos, desde la obtención de la energía a los productos de limpieza”.

La Ecomarca, un servicio de distribución de alimentos locales y agroecológicos, es quien surte al restaurante de todos sus alimentos. “Queríamos generar sinergias. Potenciar las redes de la economía social y dar un salto de escala en un modelo de distribución alternativo” explica Mariano. “De este modo aseguramos la producción sostenible, la calidad de los alimentos, pero también fomentamos el trabajo digno de productoras y productores y la revitalización del medio rural”.

Creación de cooperativas

Más allá de Cyclos, El Fogón Verde ya tiene vida propia. Lucía Sáenz González, socia del restaurante, cuenta cómo la cooperativa de Tangente, además de apostar con trabajo y capital por la creación del restaurante, se ha constituido como un socio más del proyecto. “Somos seis socias (una entidad más cinco personas físicas) que hemos apostado por una organización del trabajo solidaria y democrática. En ella, todas tenemos la misma capacidad de decisión”.

Para las personas que forman parte del proyecto, su carácter transformador y horizontal resulta una pieza clave e irrenunciable. Serigne Mbaye, socio fundador, se emociona al explicar el esfuerzo que han realizado: “Me parece increíble pensar en todo lo que hemos pasado hasta llegar hasta aquí. Ha sido mucho esfuerzo, pero trabajar en tu propio proyecto, con un salario digno, donde te escuchan, donde nos cuidamos entre todos, es como un sueño”.

Apenas tiene dos meses de vida, pero El Fogón Verde ya se está haciendo un hueco en el panorama gastronómico madrileño. “Trabajamos para  ofrecer comidas y cenas de calidad, que cumplan con nuestra filosofía, pero también que sean sabrosas y asequibles a los bolsillos”, cuenta Vanesa Martínez Quesada, otra de las socias. Un objetivo más que cumplido, a juzgar por los paladares de quienes han podido ya catar sus sabores.

Más información

El Fogón Verde (c/ Alameda, nº 4).

Horarios: de lunes a domingo de 13:00 a 17:00 y viernes y sábados de 20:00 a 24:00.

Garua lleva la agroecología a los comedores de escuelas públicas

La Fundación Daniel & Nina Carasso ha decidido financiar el proyecto de agroecología presentado por Garúa para impulsar en los comedores de escuelas públicas una alimentación saludable y sostenible. Será durante los dos próximos años y llegará a diez centros públicos de la Plataforma Ecocomedores.

Además el proyecto incluye la creación de varias herramientas para facilitar la transición agroecológica de los comedores escolares (página web, guía pedagógica, protocolos, etc.) y una campaña de movilización e incidencia política a favor de una normativa que mejore la alimentación en centros escolares y otros servicios públicos.

Después de años desarrollando iniciativas agroecológicas que buscan la soberanía alimentaria, esta cooperativa del Área de sostenibilidad y agroecología de Tangente decidió apuntar a los comedores colectivos ligados a los servicios públicos (en centros ecolares, lugares de trabajo y centros de salud). “En otros territorios había experiencias. Pienso en la Comunidad Vasca o Cataluña, y recientemente en Valencia, Aragón, Canarias… Madrid, sin embargo, era un desierto”, nos cuenta Abel Estéban, socio de esta cooperativa.
El comienzo
Primero empezaron con los comedores de tres colegios de la Fundación Fuhem, donde se sirven 2.500 menús diarios. Eso fue en el 2013, había una empresa que gestionaba este servicio de forma convencional y a través del acompañamiento de Garúa, los menús fueron cambiando: se apostó por productos de temporada, productos ecológicos (en todos los alimentos menos los de origen animal) y también productos locales en la medida de lo posible.
“No se trata sólo de de sustituir ingredientes. La alimentación saludable y sostenible tiene que formar parte del proyecto educativo del centro. La alimentación está en el aula también”, matiza Abel. Por eso, desde Garúa, han elaborado un itinerario pedagógico de segundo de infantil a segundo de la ESO. “Además, impulsamos el cambio en los hogares al apoyar la creación de grupos de consumo agroecológicos para las familias de la comunidad”, continúa.

Cambio de escala
Este otoño, Garua da el salto a los centros escolares de la red pública que forman parte de la Plataforma Ecocomedores, creada en 2014. Hace un par de años el escenario no era tan favorable, no había una masa crítica de AMPAS que apostasen por incluir productos agroecológicos en sus comedores. Tampoco la CEAPA (Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos) había incluido entre sus reivindicaciones la alimentación saludable y sostenible. Desde 2016, es un compromiso a nivel estatal de las AMPAS.

La convocatoria sobre alimentación sostenible de la Fundación Daniel y Nina Carasso, que acaba de aterrizar en España, es una oportunidad para escalar el proyecto. “Después de un año queremos un trabajo más estructurado, llegar a más comunidades educativas, hacer incidencia política”.

El nuevo proyecto consiste en sensibilizar y acompañar a cinco centros escolares el curso 2016-2017 y otros cinco en el siguiente curso escolar. Partiendo de un análisis previo de la situación, el proyecto incluye la ayuda técnica en la transición, la sensibilización y formación de toda la comunidad educativa de los 10 centros que sean seleccionados. A finales de septiembre, la plataforma Ecocomedores se reunía para fijar los criterios de los colegios a los que acompañarán desde Garúa. Fundamental: “Que haya un compromiso por parte del  AMPA y del equipo directivo y un trabajo previo”.

También facilita mucho la transición si el propio centro o personal de la administración gestionandirectamente el comedor “así puedes trabajar directamente con el equipo de cocina. Esperamos empezar a trabajar en breve con alguna escuela infantil con estas características y ganas de mejorar su comedor”.
Otro de los objetivos del proyecto es sentar las bases para la creación de una empresa de cátering agroecológico (inexistente en la Comunidad de Madrid). «La posibilidad de crear una empresa de cátering que apueste por productos agroecológicos vinculada a la Fundación FUHEM, que además imparte  formación profesional en hostelería  en uno de sus centros, estará más cerca con este proyecto».

Tres años de Ecomarca

Celebramos el tercer aniversario de Ecomarca, una red para la distribución de productos ecológicos a grupos de consumo dinamizada por Cyclos S. Coop. Mad, una cooperativa sin ánimo de lucro del área de sostenibilidad y agroecología de Tangente.

En este tiempo, Ecomarca se ha convertido en una alternativa real para la cesta de la compra de cientos de personas organizadas en grupos de consumo y para una red de más de 50 pequeñas y pequeños productores de la Comunidad de Madrid y comunidades aledañas.

Hoy más de 20 grupos de consumo de Madrid reciben todos los martes productos sanos, ricos y producidos en condiciones dignas y sostenibles.

Ecomarca nació respondiendo a una necesidad: simplificar la logística de los grupos de consumo madrileños que se organizan para consumir de una forma más sostenible y responsable. A través de Ecomarca, estos grupos amplían la gama de productos que pueden consumir y sin perder el contacto directo con los productores. “Facilitamos los intercambios entre pequeños productores y productoras de productos ecológicos y grupos de consumo, siempre bajo las premisas de transparencia, cooperación y el trato directo entre quienes consumen y quienes producen”, explica Luis Rico, uno de los impulsores de Ecomarca.

Ecomarca se encarga de actualizar la oferta de productos, enviar los pedidos a los productores, transportar la mercancía hasta los grupos de consumo y realizar los pagos a los productores. “La comunicación es fundamental”, explica Beatriz Ferreiro la socia de Cyclos que se encarga de recoger los productos puerta a puerta y llevarlos en furgoneta a cada grupo de consumo. “Muchos de los productores tenían que repartir a diferentes grupos de consumo y muchas veces se convertía en caos para ellos. Ecomarca facilita su distribución y mantiene una comunicación directa y cercana con ellos”, prosigue.

Un total de 50 productores y productoras han depositado su confianza en Ecomarca en estos tres años, ofreciendo una oferta completísima. En la cesta de la compra de Ecomarca podemos encontrar las frutas y hortalizas de la Finca las Matosas, que cultiva en ecológico en Montejo de la Sierra; los huevos ecológicos la granja segoviana Gallinómada; las magdalenas de El Zorzal, elaboradas de forma artesanal en un pueblo de Ávila; los jamones y embutidos de la empresa familiar Biobardales de Guadarrama o la cosmética natural de Dos Castaños, por citar sólo algunos ejemplos. Todas estas iniciativas, además de producir en agroecológico, recuperan oficios tradicionales, generan alternativas de trabajo en el campo y mantienen los pueblos vivos.

Ecomarca también fomenta la creación de nuevos grupos de consumo acompañándolos y asesorándolos en su proceso y difundiendo los beneficios de un consumo justo y de proximidad. La colaboración con locales, asociaciones y tiendas de barrio es fundamental, pues cada martes abren sus espacios a los grupos de consumo que se organizan para recibir las cestas de la compra de Ecomarca y llevárselas a casa. Y así, de forma constante, los grupos crecen, los productores pueden planificar mejor su producción y el consumo responsable llega a distintos rincones de Madrid.

Fortalecer la economía social y solidaria con el enfoque de los derechos humanos

En marzo, un pequeño pueblo navarro, Ollo, acogía un encuentro de entidades de economía social y solidaria. Una jornada dedicada a compartir conocimientos y experiencias que forma parte de un ambicioso proyecto dedicado a fortalecer la economía social y solidaria. Sandra Salsón, de la cooperativa Idealoga, e Inés Llinás, de Andaira, nos explican la trastienda de este proyecto.

¿En qué consiste el proyecto de Fortalecimiento de la Red de Economía Solidaria Española? ¿Quiénes forman parte de él? ¿Qué tipo de actividades vais a hacer?

El objetivo del proyecto es fortalecer la Red de Economía Solidaria Española, especialmente en Aragón, Cataluña, Madrid, Navarra y Euskadi, que son los territorios en los que participamos diferentes entidades de REAS. Para avanzar en este fortalecimiento nos hemos propuesto promover la defensa de los derechos socioeconómicos mediante la construcción de modelos económicos más justos social y ambientalmente.

Realizamos actividades en base a tres ejes: investigación sobre experiencias estatales referentes en economía social y solidaria; cuatro encuentros para favorecer el conocimiento e intercambio de experiencias y las capacidades del sector; y una publicación y evaluación final que recogerá las experiencias identificadas durante el proceso de investigación, desde un enfoque de derechos.

¿Qué entendéis por enfoque de derechos? ¿Qué puede aportar a la economía social y solidaria?

Tiene su origen en la ONU hace aproximadamente dos décadas y surge a partir de la necesidad de incorporar un enfoque de derechos humanos en la cooperación al desarrollo. Esta nueva perspectiva puso en el centro las necesidades de las personas y sus derechos. Este enfoque comparte con la economía social y solidaria el objetivo principal de situar la sostenibilidad de la vida en el centro.

Aplicar este enfoque nos está ayudando a acercar nuestro discurso a un lenguaje más comprensible para mucha gente, puesto que el lenguaje de los derechos humanos, sociales y civiles está más extendido que el de la economía social y solidaria. Por otra parte, nos ayuda a analizar las prácticas que desarrollamos desde la perspectiva de derechos, una mirada que enriquece y amplía el alcance de nuestro trabajo.

¿Qué tipo de experiencias estáis recopilando?

Estamos recogiendo experiencias muy variadas que trabajan en la consecución de derechos muy diferentes y que lo hacen además desde estrategias diversas. Por poner algunos ejemplos, la investigación incluye proyectos que tienen el derecho a la financiación y la redistribución de la riqueza como objetivo principal, proyectos que construyen el derecho a la alimentación y a la tierra en su trabajo cotidiano, iniciativas que sitúan el derecho a la ciudad en sus reivindicaciones fundamentales, experiencias que garantizan el derecho al trabajo tanto desde el emprendimiento colectivo como desde la inserción social y la recuperación de bienes… También tienen su espacio experiencias que trabajan en torno al derecho a la igualdad, a la justicia, a la energía, la información, la cultura, la educación, la vivienda, etc. En total son 59 iniciativas y experiencias que estamos seguras de que resultarán inspiradoras. Nosotras estamos disfrutando mucho al tener la oportunidad de conocerlas mejor.

Habéis realizado un encuentro en Navarra. ¿Cuáles son los siguientes pasos que vais a dar?

Por un lado estamos ultimando los textos de la publicación, que estará disponible en septiembre. La publicación se hará en formato web e incluirá también varios vídeos de algunas de las experiencias que nos han parecido más representativas. Ahora mismo estamos terminando de afinar los guiones para realizar las grabaciones durante el mes de mayo. Una vez terminadas, quedará todo el trabajo de diseño y programación de la web, que deberá estar lista para el último encuentro en Zaragoza, a finales de septiembre coincidiendo con la Feria de la Economía Social y Solidaria de Aragón.

Tangente apuesta por el emprendimiento en el sector agroecológico

En clave cooperativa y agroecológica. Así es el curso que Tangente organiza en el Parque Agroecológico el Soto de Grillo de Rivas y que dará comienzo en el mes de marzo. Un curso dirigido a fomentar la cultura emprendedora y la empleabilidad de las personas participantes a través de la creación de empresas cooperativas dentro del sector.

Con esta formación, Tangente da un paso más en su trayectoria de apoyo al emprendimiento. En palabras de Ariadna de la Rubia, de la cooperativa Andaira, “hemos adaptado el curso general Emprender en clave cooperativa y lo hemos convertido, por primera vez en Rivas, en un curso sectorial”. De la Rubia coordina la parte formativa de Rivas Coop, la iniciativa de la Concejalía de Desarrollo Económico, Empleo y Formación que desde hace más de un año impulsa acciones de formación, asesoría o networking.

Esta vez, la formación tiene un objetivo añadido, cuenta Alberto de la Cruz, socio de la cooperativa Heliconia y coordinador de este curso: “Fortalecer la red y la coordinación entre los diferentes proyectos que se están desarrollando en el Parque de Soto de Grillo desde hace tres años”. Éste es un espacio donde el Ayuntamiento de Rivas ha facilitado el acceso a 16 parcelas a diferentes personas y entidades con proyectos agroecológicos, y que son, de manera prioritaria, a quienes se dirige el curso de Tangente.

“Queremos reforzar la madurez de dichos proyectos. Se trata de iniciativas emprendedoras que están en diferentes fases de consolidación y nuestro objetivo es fortalecerlas, a la vez que fomentamos la coordinación entre ellas”, apunta de la Cruz. Su cooperativa está realizando un diagnóstico del Parque con el objetivo de hacer propuestas de mejora. Y aunque todavía es pronto para sacar conclusiones, “reforzar la coordinación y la red entre proyectos nos parece prioritario”.

Durante todos los lunes y los miércoles de marzo tendrán lugar las sesiones formativas, divididas en dos bloques temáticos. Una primera parte está orientada a la economía social y solidaria en general: la gestión de las empresas y su día a día. En un segundo bloque, la formación se centrará en aplicar los conceptos generales al sector agroecológico. Eso sí, todo enfocado desde una metodología basada en la transmisión del conocimiento (a partir de experiencias reales) y en la práctica. “En cada sesión, las personas participantes aplicarán los conocimientos aprendidos a sus propios proyectos”.

Con este curso Tangente apuesta por el emprendimiento también en el sector agroecológico, un ámbito que puede contribuir no sólo al fomento de una economía que ponga en el centro a las personas (su calidad de vida y su bienestar), sino en gran medida también que atienda al cuidado del medio ambiente y el desarrollo sostenible y sustentable.

Más información sobre el curso Emprender en clave cooperativa y agroecológica.

 

El crecimiento en escala de las cooperativas, a debate

¿Puede la economía social constituirse como una auténtica alternativa al modelo económico y convertirse en una opción mayoritaria? Este es un debate candente dentro de la economía social y solidaria estatal en el que Tangente participa de manera activa. Mariano González Tejada, socio de la cooperativa Cyclos, lo tiene claro: “Hay que crecer, escalar y arriesgarse para poder extenderse a más personas, pero este proceso requiere de una gran profesionalización y, sobre todo, de una gran financiación”.

González Tejada hace esta reflexión a partir de su experiencia con la Ecomarca, un servicio que ofrece su entidad para la distribución de alimentos ecológicos de pequeños productores dirigido a grupos de consumo. El reto, para Cyclos, es lograr que esa iniciativa alimentaria deje de ser una alternativa para convertirse en la principal forma de consumo. Para ello, el proyecto busca la creación de nuevos grupos de consumo, facilitando la logística y beneficiando tanto a personas consumidoras como productoras, pero también busca llegar a otros espacios como restaurantes o comedores escolares.

Este crecimiento, admite el socio de Cyclos, no puede hacerse de cualquier manera, “sino atendiendo a los compromisos de sostenibilidad y cooperación de la economía social”. La escalabilidad (o crecimiento en escala) presenta numerosos retos que hay que tener en cuenta. Una reflexión de la que Tangente participó también en la sesión técnica “Cooperativismo en consumo para abrir nuevos sectores y generar nueva oferta; retos de escalabilidad de las innovaciones ciudadanas en consumo”, que tuvo lugar durante el I Congreso Internacional de Economía Social y Solidaria en noviembre en Zaragoza, y que fue dinamizada y coordinada por Álvaro Porro, miembro de la emprendeduría colectiva catalana Estarter.

En este debate aparece una clave compartida por todas las entidades, las consolidadas y las de reciente creación, sobre la necesidad de escalar: la identificación de una demanda social clara, amplia y creciente sobre servicios y productos de economía solidaria (ya sea en el ámbito alimentario, el bancario, energético, de vivienda, etc.). Una clave principal a la que se le sumaría otra, también con amplio consenso y defendida por Mariano González: “Si queremos que la economía solidaria sea una alternativa necesitamos proyectos de gran envergadura, que solo resultan viables a partir de un considerable crecimiento”. En la otra cara de la moneda, a la hora de escalar hay que tener en cuenta los numerosos retos para que éste sea un crecimiento sostenible y ético. Para Fiare Banca Ética, una entidad que ya tiene 5.300 socias, el mayor desafío es poder crecer manteniendo la proximidad con la base social, sin perder el posicionamiento ideológico claro y cuidando a las personas y a los recursos humanos de la propia entidad. Ehne Vizcaya, por su parte, con la experiencia de más de ocho años de producción y consumo dentro de la Red Nekasare, destaca la necesidad de gestionar bien los tiempos, ir despacio y hacer bien la formación de todas las personas socias. Así como el cuidado de coordinar los diferentes grupos y atender y superar las desigualdades de género que todavía perduran en nuestra sociedad y en nuestras estructuras.

La preocupación por la gestión de los equipos humanos, el cuidado de las personas, y el interés por una participación democrática resumen algunos de los grandes retos a los que Tangente y sus socias se enfrentan a la hora de crecer como entidades. A esto se añade el interés por cuidar los procesos, avanzar despacio respondiendo a demandas reales. Pero también, como recuerda el socio de Cyclos, “desde la economía social debemos creer en nuestras capacidades y apostar por seguir arriesgando para hacer más grandes nuestros proyectos. No por una necesidad de lucro sino para transformar el modelo económico actual y hacer de la economía solidaria una opción mayoritaria”.