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Tangente encara de forma renovada el futuro

A mediados de junio, una hermosa finca a las afueras de la Comunidad de Madrid acogía animados debates sobre cooperativismo, organización y economía social. Se trataba del plenario anual de Tangente, que se celebró el 18 de junio en Garaldea, un proyecto de convivencia y aprendizaje en las afueras de Ciempozuelos.

A lo largo de todo el día, las personas de todos los equipos que componen el grupo debatieron sobre lo realizado a lo largo de este curso y sobre los pasos a seguir en el futuro, para elaborar un Plan Estratégico del grupo.

La discusión tenía enjundia, ya que desde 2015 Tangente ha emprendido un proceso de reorganización interna y de repensar la organización. Esta ha conllevado una redefinición de las áreas de trabajo y la creación de un grupo de coordinación formado por cuatro personas que ha asumido la dirección del grupo. “Es un proceso lógico en un grupo cooperativo formado por 17 entidades, que después de cinco años de un camino conjunto, busca unificar posiciones y decidir los objetivos comunes para el futuro”, explican desde el equipo de coordinación.

Esta apuesta por dar una vuelta a la organización, añaden, “nos debería ayudar a definir las líneas de trabajo prioritarias a medio y largo plazo, así como consolidar nuestra imagen de marca y favorecer la cohesión interna del grupo”.

Una vez definida la nueva forma de organización interna, queda pensar los pasos a dar en el futuro. Para establecer una hoja de ruta se va a realizar un Plan Estratégico a medio y largo plazo, que se comenzó a delinear durante el plenario, un espacio idóneo para, en palabras del equipo de coordinación, “pararnos a reflexionar y decidir conjuntamente que rumbo vamos a seguir”.

El punto de partida para elaborarlo fue una puesta en valor del trabajo realizado y una mirada hacia delante para definir dónde se quiere estar en un futuro. “Las líneas principales de este Plan Estratégico son el mantenimiento de la imagen de marca, el aumento de la productividad y la cohesión interna”, aclaran desde coordinación.

Además del Plan Estratégico, el grupo afronta nuevos retos en el próximo curso, entre los que el equipo de coordinación destaca “Conseguir proyectos nuevos y agilizar el funcionamiento interno. También, generar una idea de pertenencia más allá de la productividad”. Entre las citas para el otoño destaca la continuidad del evento de Ciudad Común, que sirvió para presentar los servicios de Tangente y para crear un espacio de debate sobre economía solidaria, género y ciudad.

“Un Plan Estratégico es una brújula que te ayuda a orientarte”

Tras más de una década y media de andadura, la Fundación Aldaba, que se dedica a la protección de las personas más vulnerables, ha decidido elaborar una hoja de ruta para los próximos cuatro años. Revisar sus principios y valores, definir sus prioridades y establecer qué tipo de entidad quiere ser. Para ello ha puesto en marcha la realización de un Plan Estratégico, con la ayuda de las cooperativas de Tangente Andaira y CSE.

¿Qué es un Plan Estratégico? Lorenzo Casellas, de CSE, nos explica que se trata de un mapa que dibuja el horizonte de una organización. “Lo importante de un Plan Estratégico es el horizonte de futuro. En vez de ir a lo concreto, es un ‘hacia dónde’, una mirada al futuro. No es tanto los pasos a dar sino el lugar al que queremos tender”. De este modo, elaborar un plan “implica revisar la misión, visión y valores de la organización, ver si se adecuan a lo que queremos o tenemos que actualizarlos”.

¿Qué pasos hay que dar para elaborar un Plan Estratégico? En primer lugar, hay que definir las prioridades estratégicas de la organización. En el proceso que están llevando a cabo en la Fundación Aldaba, han elaborado un documento con diez frases que sintetiza estas prioridades. “A partir de ahí”, explica Casellas, “se sacan objetivos para poder comprobar que efectivamente se está siguiendo ese camino, y luego se establecen acciones. El plan es el marco en el que cada año se establecen los pasos a dar, las cuestiones en las que se va a centrar la organización”.

La metodología para elaborar el plan implica, según Casellas, dos premisas: “Por un lado, implicar al mayor número de gente posible de la organización; y, por otro, que cada persona sepa muy bien qué parte desempeña en la elaboración del plan”. En el caso de Aldaba, han realizado talleres con personas trabajadoras de la Fundación para recoger propuestas; una jornada de deliberación con personas que desempeñan puestos de liderazgo, y finalmente una sesión de enfoque con el Patronato. Como señala Lorenzo, “cada agente tiene un papel distinto, y se esperan cosas distintas de él”. A partir de ahí, CSE y Andaira han elaborado un documento básico que se revisará con diferentes aportaciones y que se completará con objetivos, acciones concretas, etc. La finalidad última de un Plan Estratégico es alcanzar las metas fijadas, que pueden ser crecimiento económico, humano, medio ambiental o tecnológico.

La utilidad de un Plan Estratégico, en definitiva, reside en que “es una brújula que te ayuda a orientarte, te ayuda a saber qué hacer en cada momento”, concluye Casellas. “Es una herramienta que te ayuda a tomar decisiones concretas, como decidir si hacer un proyecto o no, o desarrollar un área de la organización o no”.