Entradas

Soledad no deseada: ¿Cómo la abordamos?

En los últimos años, la soledad no deseada se ha empezado a considerar un tema de especial interés ante la alta incidencia que está suponiendo este problema en la población en general. Aunque de manera tradicional se ha ligado a la vejez, tal y como apunta la catedrática Ramona Rubio, “la soledad no es un patrimonio de generaciones pasadas ni presentes (…)”, sino que son muchas las personas y grupos sociales que pueden ver afectados por situaciones de soledad: personas mayores, personas sin hogar, personas con diversidad funcional.

Según diversos estudios, existen varios elementos constitutivos de la soledad:

  1. La falta de interacción social desde el punto de vista cuantitativo (cantidad) o cualitativo (calidad).
  2. La percepción subjetiva que el individuo tiene de las relaciones o de las redes de las que dispone.
  3. La experiencia de ser un fenómeno emocionalmente negativo.

Estrategias para mitigarla

En 2015 un estudio promovido por la ONCE concluyó que más de 4 millones de españoles sufren la soledad y esta realidad crece cada año. El 2017, el informe “La conexión social, una prioridad para la salud pública en los EEUU”, subrayaba la falta de compromiso de los gobiernos con este problema y el reto de establecer indicadores y estrategias claras para su diagnóstico y detección.

La preocupación es tan significativa, que las estrategias que se han puesto en marcha son muy variadas: desde la creación en Reino Unido de una Secretaría de Soledad hasta la puesta en marcha de programas de abordaje de la soledad no deseada en España que movilicen el sentido de comunidad a través de redes virtuales o presenciales

Desde el Grupo Tangente llevamos a cabo diferentes proyectos para mitigar la soledad, a través de estrategias preventivas y de intervención, recurriendo a la movilización comunitaria y a la formación de redes de apoyo social, que está demostrando tener resultados positivos para abordar la percepción de soledad y los determinantes sociales que están detrás. 

¿Dónde estás, soledad?

Durante el año 2019 y parte de 2020, desde Grupo Tangente, a través de la financiación de la Obra Social La Caixa, vamos a llevar a cabo talleres, coloquios y conferencias para facilitar la cooperación público privada en la prevención y abordaje de la soledad no deseada, desde un enfoque de interseccionalidad. 

Nuestro objetivo es promover otro modelo de ciudad, los cuidados y la corresponsabilidad en las ciudades a través del ecofeminismo. Además, estos encuentros serán una oportunidad para acercar experiencias de diferentes puntos de España para compartir el trabajo de las redes vecinales.

 

La intervención educativa: una herramienta para el aprendizaje social y emocional del alumnado

La educación social y emocional es fundamental para prevenir, no solo problemas de salud mental, sino también para el desarrollo de las cuestiones éticas, ciudadanas, el desarrollo de la motivación al éxito y también el aprendizaje académico. Para ello, la intervención educativa en centros escolares se convierte en una herramienta imprescindible que permite mejorar las habilidades sociales y emocionales del alumnado, favoreciendo una convivencia escolar basada en el respeto y la igualdad.

En el marco del primer Día Internacional de la Educación, que se celebra este 24 de enero, ponemos de relieve este tipo de educación no curricular, tan necesaria como la reglada, porque da lugar a muy buenos resultados, y a la formación de personalidades fuertes, con autoestima y crítica constructiva. Así se desprende de cientos de estudios que ponen en evidencia los efectos positivos de los programas de aprendizaje social y emocional.

Investigaciones recientes, como la de Joseph A Durlak, de la Universidad de Loyola (Chicago) y Roger Weissberg de la Universidad de Illinois (Chicago), señalan que los programas de aprendizaje social y emocional mejoran de forma significativa el rendimiento académico de los niños y niñas en las pruebas escolares, donde obtienen mejores resultados, tienen de manera significativa menos absentismo, menor conducta disruptiva, les gusta más la escuela y tienen menos probabilidades de ser suspendidos, que el alumnado que no están en estos programas.

Contra el acoso y a favor de la asertividad

Aparte de la inteligencia emocional, las habilidades sociales, la autoestima y las atribuciones en el ámbito escolar, existen otras variables que poseen un papel mediador sobre el bienestar personal, como puede ser el propio contexto. En este sentido, también existen fuentes de malestares, como la violencia escolar o la falta de integración en el aula. Al poner en práctica estos programas en las aulas, los y las profesionales pueden intervenir sobre diferentes variables fundamentales de forma transversal, para prevenir y/o eliminar.

Además, estos programas buscan potenciar la cohesión y la colaboración dentro de cada grupo de alumnos y alumnas, así como desarrollar las capacidades de cada clase para trabajar en equipo y asumir la conciencia de pertenencia grupal.

El conflicto como fuente de aprendizaje

Somos conscientes de que, a pesar de todo, convivimos con los conflictos, ya que es algo consustancial a las personas y a las sociedades; sin embargo, bien enfocado puede llegar a ser una fuente de aprendizaje y de mejora. Abordar los conflictos de manera compleja implica conocer las interacciones y sentimientos grupales, que guardan estrecha relación con el equilibrio surgido entre la tendencia hacia la tarea y las relaciones personales. Las relaciones personales conllevan emociones que son la raíz de los conflictos. Visibilizarlos nos permite poder abordarlos de manera positiva.

¿Qué pasa con el género en las aulas?

El sistema educativo no se puede mantener impermeable a los cambios que se generan en el sistema social en el que está inmerso. De una escuela segregada por sexos, se ha pasado a una escuela mixta en la que lo coeducativo se plantea como meta. Sin embargo, siguen  pendientes transformaciones profundas que acaben con la desigualdad que aún hoy padece: Libros de texto que continúan reflejando un mundo en el que lo masculino es predominante; los cuentos, los textos de historia, la literatura, los/as protagonistas de la historia, los tipos de familia que aparecen (roles tradicionales), las imágenes, así como los ejemplos que se manejan están copados por ellos;  el uso del lenguaje, tanto por parte del profesorado como en los materiales y libros de texto, sigue siendo sexista; las alusiones a las mujeres y a las chicas se dan en unos porcentajes muy inferiores a las de los hombres y chicos; y se continúa interpretando que el masculino integra a mujeres y hombres.

La transversalización del enfoque de género en la intervención realiza un análisis crítico de los lugares sociales asignados a mujeres y hombres -explícita o implícitamente-, con la finalidad de generar rupturas culturales que garanticen la equidad y la igualdad de oportunidades, sin discriminación alguna. En este sentido promueve el respeto a la diferencia de pensamientos, valores, preferencias, actitudes, dentro de un marco de derechos humanos.

Tangente y sus entidades socias en las aulas

El Grupo Tangente y sus entidades socias apuestan por este tipo de programas y por eso cuenta con personas expertas en intervención educativa, especializada en inteligencia emocional, que ya trabajan en programas  de diferentes zonas de la Comunidad de Madrid. Es el caso, por ejemplo, de la entidad Andaira, que implementa programas en igualdad y prevención de violencia, prevención del consumo, y prevención de acoso escolar en algunos centros escolares, como el de San Agustín del Guadalix (ver noticia en Cadena Ser). Aquí, pusieron en marcha un concurso de cortos contra el acoso, como éste:

Otra de nuestras entidades que trabaja de forma continua la intervención educativa es Heliconia, que cuenta con una área de intervención socioeducativa que trabaja ya para diferentes municipios madrileños. Desde ahí, sus profesionales imparten talleres, desde infantil hasta secundaria, trabajando la  gestión emocional, la prevención de violencia y las adicciones, las habilidades sociales o la igualdad entre otros, apostando por el desarrollo integral de las personas. «Entendemos la educación como  un proceso dinámico y participativo construyendo el conocimiento de manera interactiva», señalan.

En definitiva, la intervención educativa como aprendizaje social y emocional sirve para prevenir el acoso o las adicciones, fomentar la igualdad de género, impulsar las habilidades para el trabajo en equipo, la observación crítica y el aprendizaje consciente sobre la vida e en el marco de los centros educativos. Esto supone que el alumnado redirija su mirada hacia sus propias emociones y sentimientos, facilitando el autoconocimiento para proyectarse en la vida a través de su capacidad de iniciativa personal, y fomentando las relaciones igualitarias y saludables.