Tres años de Ecomarca

Celebramos el tercer aniversario de Ecomarca, una red para la distribución de productos ecológicos a grupos de consumo dinamizada por Cyclos S. Coop. Mad, una cooperativa sin ánimo de lucro del área de sostenibilidad y agroecología de Tangente.

En este tiempo, Ecomarca se ha convertido en una alternativa real para la cesta de la compra de cientos de personas organizadas en grupos de consumo y para una red de más de 50 pequeñas y pequeños productores de la Comunidad de Madrid y comunidades aledañas.

Hoy más de 20 grupos de consumo de Madrid reciben todos los martes productos sanos, ricos y producidos en condiciones dignas y sostenibles.

Ecomarca nació respondiendo a una necesidad: simplificar la logística de los grupos de consumo madrileños que se organizan para consumir de una forma más sostenible y responsable. A través de Ecomarca, estos grupos amplían la gama de productos que pueden consumir y sin perder el contacto directo con los productores. “Facilitamos los intercambios entre pequeños productores y productoras de productos ecológicos y grupos de consumo, siempre bajo las premisas de transparencia, cooperación y el trato directo entre quienes consumen y quienes producen”, explica Luis Rico, uno de los impulsores de Ecomarca.

Ecomarca se encarga de actualizar la oferta de productos, enviar los pedidos a los productores, transportar la mercancía hasta los grupos de consumo y realizar los pagos a los productores. “La comunicación es fundamental”, explica Beatriz Ferreiro la socia de Cyclos que se encarga de recoger los productos puerta a puerta y llevarlos en furgoneta a cada grupo de consumo. “Muchos de los productores tenían que repartir a diferentes grupos de consumo y muchas veces se convertía en caos para ellos. Ecomarca facilita su distribución y mantiene una comunicación directa y cercana con ellos”, prosigue.

Un total de 50 productores y productoras han depositado su confianza en Ecomarca en estos tres años, ofreciendo una oferta completísima. En la cesta de la compra de Ecomarca podemos encontrar las frutas y hortalizas de la Finca las Matosas, que cultiva en ecológico en Montejo de la Sierra; los huevos ecológicos la granja segoviana Gallinómada; las magdalenas de El Zorzal, elaboradas de forma artesanal en un pueblo de Ávila; los jamones y embutidos de la empresa familiar Biobardales de Guadarrama o la cosmética natural de Dos Castaños, por citar sólo algunos ejemplos. Todas estas iniciativas, además de producir en agroecológico, recuperan oficios tradicionales, generan alternativas de trabajo en el campo y mantienen los pueblos vivos.

Ecomarca también fomenta la creación de nuevos grupos de consumo acompañándolos y asesorándolos en su proceso y difundiendo los beneficios de un consumo justo y de proximidad. La colaboración con locales, asociaciones y tiendas de barrio es fundamental, pues cada martes abren sus espacios a los grupos de consumo que se organizan para recibir las cestas de la compra de Ecomarca y llevárselas a casa. Y así, de forma constante, los grupos crecen, los productores pueden planificar mejor su producción y el consumo responsable llega a distintos rincones de Madrid.

La economía social cobra protagonismo en Alcalá de Henares

“En Alcalá de Henares hay una tasa de desempleo muy alta, bastante por encima de la media de la Comunidad de Madrid. Muchas de las grandes empresas e industrias que había en la zona han reducido su plantilla a una mínima parte, o han cerrado. Ha habido un proceso de desindustrialización fuerte, en un contexto muy golpeado de la crisis y pérdida de tejido empresarial. Creemos que hay que apostar por la economía social para dar respuesta a este contexto”. Con estas palabras, Ignacio Gómez Guerrero, de la Asociación Simbiosis, resume los objetivos de su organización.

Fruto del trabajo de Simbiosis, de sus compañeros Ínsula Coworking y de la colaboración de numerosas entidades sociales, este mes de mayo se ha celebrado la Primavera Social de Alcalá de Henares. Del 4 al 22 de mayo, la localidad madrileña ha acogido un amplio abanico de actividades que abarca las II Jornadas de Economía Social y Solidaria, las I Jornadas de Educaciones Alternativas y el V Encuentro Estatal de Monedas Sociales.

Aunque el año pasado se había celebrado un primer encuentro, esta segunda edición ha supuesto un salto cualitativo. “Este año teníamos intención de volver a repetir las jornadas, pero coincidió que el proyecto de moneda social, que arrancó hace un año, iba a celebrar sus jornadas de moneda social y se decidió que coincidiesen con la primavera”, explica Ignacio. “Otra compañera estaba organizando unas jornadas de educación y también le propusimos que coincidieran. Se decidió hacer una programación conjunta”.

Asimismo, esta vez se ha contado con la colaboración de Red de Redes de Economía Alternativa y Solidaria (REAS) y con el apoyo del Ayuntamiento de Alcalá de Henares, que ha colaborado en la difusión y en la cesión de espacios.

Tanto en las actividades dedicadas a educación como en las de emprendimiento ha habido una importante presencia de equipos de Tangente, una colaboración que no surge por casualidad. “la primera formación que hice sobre economía social fue con Tangente, el curso ‘Emprender en clave cooperativa’. Me inyectasteis el veneno de la economía social”, bromea Ignacio. Además, varios compañeros y compañeras de la asociación también han pasado por formaciones o eventos del grupo cooperativo, en San Fernando de Henares o en Rivas Vaciamadrid.

El contacto con Tangente y con otras iniciativas como Fiare o diversos grupos de consumo les abrió las puertas a la economía social y solidaria, y ahora han querido invitarles para que la ciudadanía de Alcalá de Henares pueda conocer sus experiencias y filosofía.

Así, el sábado 7 de mayo Pandora Mirabilia, de Tangente, ofreció ante una nutrida audiencia una charla sobre su experiencia como cooperativa, además de un cuentacuentos infantil de su proyecto Un cuento propio. El miércoles 11 de mayo, bajo el título ‘Mujeres, protagonistas de la economía social y solidaria’, se presentaron varias iniciativas de emprendimiento con protagonismo femenino, entre las que se encontraban las de equipos como IMC o Heliconia, de Tangente, junto con Punto Abierto. La mesa redonda generó, a juicio de Ignacio, un debate muy productivo y mucho interés entre las y los asistentes.

El jueves 12 diferentes expertos, entre los que se encontraban Fernando Sabín (Andaira) y Enrique del Río (Proempleo) conversaron sobre empleo digno y el viernes 3 se realizó un taller práctico sobre emprendimiento social. El 14 de mayo se dedicó a alternativas en vivienda, y finalmente el domingo 22 de mayo se celebrará una jornada de cierre con una muestra de proyectos y stands de proyectos y empresas de economía social.

En definitiva, el objetivo es visibilizar alternativas económicas sociales e incluir en la agenda pública local la necesidad de apostar por nuevos modelos que pongan en el centro a las personas, se basen en la cooperación y generen en el territorio un impacto social y ambiental positivo.

Los servicios sociales de Segovia tienen un Compromiso 20.20

El Compromiso 20.20 orientará hasta 2020 el trabajo de los cerca de medio millar de profesionales vinculados a los servicios sociales de la provincia de Segovia. El documento, un decálogo de principios y compromisos, ha sido presentado públicamente a comienzos de abril, después de ser aprobado por unanimidad por el Pleno de la corporación. Su misión:“Promover, proteger y apoyar la interacción de las personas con su entorno social y, por tanto, su autonomía funcional, su integración familiar y su integración comunitaria en el municipio en el que residen”.

Para llegar a un compromiso coherente, concreto y con unos principios sociales y de calidad ha sido fundamental el acompañamiento de la cooperativa Consultoría Social y Educativa (CSE), que forma parte de Tangente. “Desde CSE hemos apoyado a Diputación de Segovia para ordenar las ideas de futuro que ya tenían esbozadas, para conectarlas con iniciativas innovadoras de otros lugares, y para darles una coherencia y una dirección estratégica. También les ayudamos a plasmar esas ideas de una manera comunicable, es decir, sencilla y clara”, resume Lorenzo Casellas, que tiene una amplia experiencia en la planificación y el desarrollo de servicios sociales.

Presentación pública del Compromiso 20.20

Presentación pública del Compromiso 20.20

En total, Compromiso 20.20 consta de 10 principios que hablan de servicios empoderantes, integrales y personalizados y de los que emanan 30 compromisos. “Acondicionar los centros residenciales para que sea posible desarrollar un modelo de  atención centrado en la persona” es, por ejemplo, uno de los compromisos.

Entre otras variables, CSE ha tenido en cuenta la ruralidad del territorio. “Las poblaciones son pequeñas y dispersas y los servicios tienen que ser cercanos y accesibles”, explica Lorenzo. “Cuanto más cerca de las personas estén los dispositivos en los que se les atiende más se garantiza su derecho a acceder a ellos. En aquellos casos en que la cercanía de esos dispositivos no es posible, son los profesionales quienes se acercan a los lugares de residencia de las personas”, estipula la estrategia en su sexto principio sobre accesibilidad y cercanía.

La calidad, otro de los principios que regirán los servicios sociales, está relacionada con la transparencia y, en ese sentido, la Diputación ya cuenta con un protocolo de transparencia y con cartas de servicios, apunta Lorenzo. “Ahora tendrán que rendir cuentas a partir de indicadores de calidad”.

En este tercer documento de planificación estratégico en el que CSE ha colaborado con la Diputación de Segovia, la acción de consultoría se ha centrado en buscar el compromiso político y de la alta dirección. “Se partía de un trabajo de evaluación donde ha participado toda la plantilla pero hacía falta marcar el rumbo y asumir compromisos. A partir de ahora la concreción de los compromisos se trabajará con la participación intensiva de toda la plantilla; no puede ser de otra manera”.

El campo ya estaba sembrado. Desde 2004, los y las profesionales de CSE han contribuido al desarrollo del Sistema Público de Servicios Sociales de la Diputación de Segovia, acompañando a sus equipos y a sus responsables técnicos y políticos en la formulación y el despliegue de su planificación estratégica, que los ha convertido en un referente de innovación en la organización de Servicios Sociales Básicos.

Bienes comunes y economía solidaria, un feliz encuentro

¿Qué tienen en común los bosques, Internet, un huerto urbano, el patrimonio genético, las semillas o Wikipedia? Todos ellos pueden ser considerados bienes comunes. Los comunes son un sistema de gestión que no es ni público ni privado, por el cual una serie de bienes pertenecen a y son gestionados por una comunidad. Estos bienes pueden ser tanto materiales como inmateriales.

“La lógica de los comunes nos puede ayudar a pensar el cambio social, a devolver el protagonismo a la ciudadanía y a superar la dicotomía público – privado”, explica José Luis Casadevante. Por eso, este integrante de Garua, equipo de Tangente, es uno de los promotores del curso Bienes comunes y economías sustentables. De la economía solidaria a los mercados sociales, que acaba de concluir su segunda edición.

El objetivo del curso es “rescatar una historia que se ha ido actualizando y que conecta con experiencias actuales”, señala Casadevante. La historia de los comunes puede ayudarnos a resolver algunas de las cuestiones candentes de la actualidad, como la democratización de la economía. ¿Hasta qué punto es posible que las personas puedan decidir y gobernar la gestión de sus recursos y necesidades de manera cooperativa y compartida”, se preguntan en la introducción. Así, la primera parte del curso está dedicada a introducir la cuestión de los comunes y los diferentes enfoques, y a enmarcar los debates sobre la gestión de bienes comunes en el contexto de crisis ecosocial actual.

El énfasis en el protagonismo de las personas tiene muchos puntos en común con la economía social y solidaria. Por eso el curso explora también las zonas de confluencia entre las economías basadas en los comunes y corrientes como la economía crítica, la economía feminista o la economía ecológica. “Esas economías críticas tienen puntos de encuentro y uno de ellos es la lógica de los comunes”, apunta Casadevante. De este modo, se propone repensar la cooperación desde la óptica de los mercados sociales y de la economía solidaria, y conocer propuestas económicas y empresariales sinérgicas con la lógica de los bienes comunes

Aunque quizás el concepto de comunes todavía necesita difusión y divulgación, en la práctica encontramos numerosas experiencias que responden a esta lógica. Conocerlas de primera mano es el objetivo del módulo final del curso, que concluyó con la visita al Encuentro MESA, sobre municipalismo y economía social en Andalucía.

“La gestión que da protagonismo a la gente es algo que se introduce más en el día a día que en el discurso”, argumenta Casadevante. “Por ejemplo, en Madrid hay 17 huertos urbanos regularizados y al final de año habrá un total de 40. Eso en el fondo es una gestión ciudadana y comunitaria de espacios verdes”. Casadevante pone también el ejemplo de ayuntamientos como Barcelona, en el que se está produciendo un debate sobre cómo articular la gestión comunal con las políticas públicas, aunque “los ritmos institucionales son muy lentos”.

El curso, que se realiza en la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), es fruto del esfuerzo de Comunaria, una red informal de personas que trabaja sobre la temática de los comunes. Además de la investigación sobre la gestión comunal y la difusión de estos conceptos y prácticas, una de las líneas de trabajo de Comunaria es la formación. En curso, dirigido por Casadevante y Ángel Calle (Universidad de Córdoba) y coordinado por Luis Gonzalez (Garua), se combina formación presencial y online, coloquios, debates y visitas a experiencias de gestión comunal y economía solidaria.

“Tenemos 24 alumnos y alumnas de distintas partes del Estado”, relata Casadevante. “La mayor parte de la gente está vinculada a experiencias prácticas en estos temas: economía social y solidaria, soberanía alimentaria, ecología social. Tenemos hasta una alcaldesa de un pueblo de Extremadura”. La valoración que hace Casadevante de las dos ediciones del curso es muy positiva: “Queremos volver a sacar el curso porque estamos contentos de cómo se está desarrollando”.

Juntas Emprendemos vuelve con una segunda edición

“El emprendimiento implica un cambio cultural porque mujeres y hombres hemos sido educados en el trabajo por cuenta ajena. Para las mujeres está el añadido de la socialización de género: suele costar darle un valor a nuestros saberes, ‘se supone que lo haces por amor’. También nos suele costar más decir ‘yo sé hacer esto’…; y emprender es exponerte, ponerte en el centro. Pero, por otro lado, las mujeres suelen tener más facilidad para relacionarse de forma cooperativa y eso es muy interesante para emprender en una sociedad en red”.

El proyecto interrerritorial para el emprendimiento social de mujeres Juntas emprendemos parte de las dificultades y de las potencialidades que tienen las mujeres a la hora de emprender, tal y como nos explica Eva Calavia, la coordinadora en Madrid.

La primera edición de Juntas Emprendemos se realizó en 2015 simultáneamente en cuatro ciudades: Bilbao, Barcelona, Madrid y Zaragoza. Más de ochenta mujeres recibieron una formación gratuita de 40 horas donde adquirieron herramientas para fortalecer su autonomía económica y mejorar su calidad de vida. Dieron forma a sus ideas de negocio, exploraron las posibilidades de intervenir en su entorno, desarrollaron habilidades para comunicar y difundir sus ideas y además pudieron conocer referentes prácticos de la economía social y solidaria.

Tras la formación, algunas mujeres se han embarcado en proyectos de emprendimiento con otras compañeras del curso. Es el caso de Mar Comenge, Edith Pacheco y Chus Hernández. Actualmente están poniendo en marcha una planta de cultivo de algas para su comercialización y cuentan con el apoyo del Centro de Investigación y Tecnología de Aragón. Ellas recibieron la formación en Zaragoza y se lanzaron a contar la experiencia el 8 de marzo.

http://www.chabifotografia.es/

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Una de las potencialidades de este proyecto el el diseño compartido de metodologías prácticas adaptadas a cada territorio. Tras la primera edición, las distintas entidades han podido evaluar el impacto del proyecto en las mujeres y su entorno, han intercambiado materiales y claves y vuelven a con una segunda edición cargada de mejoras.

En Madrid, Dabne, Idealoga, Andaria y Pandora Mirabilia, las cooperativas de Tangente que lideran este proyecto, acaban de difundir la convocatoria a través de distintas entidades y agentes de desarrollo local que tienen arraigo en distintos barrios de la capital. El curso, de 40 horas, comienza el 20 de abril y se dirige a mujeres desempleadas que tengan una idea de negocio y que estén comprometidas con sus entornos.

Aunque cumplan con estos tres requisitos, no habrá plazas para todas las mujeres que quieran inscribirse, según la experiencia de la edición anterior. “La elección final será por sorteo, no queremos reproducir dinámicas de competitividad dentro de la economía solidaria. Si una mujer no es seleccionada no será por una puntuación, porque ninguna es mejor que la otra”, asegura Eva.

Más información sobre inscripciones y contenidos de curso Juntas Emprendemos aquí

 

Un lugar de encuentro entre la economía social y solidaria y la administración

«Un espacio abierto de debate con los actores de la economía social». Éste es, en palabras del concejal madrileño Carlos Sánchez Mato, el objetivo del Foro abierto de Economía Social y Solidaria, celebrado el 16 de marzo en Medialab Prado (Madrid). El foro ha contado con la intervención del propio Sánchez Mato, concejal de Economía y Hacienda, la alcaldesa Manuela Carmena, el concejal de Salud, Seguridad y Emergencias Javier Barbero, Sandra Salsón de la Red de Economía Alternativa y Solidaria (REAS-Madrid) y Ana Isabel Ceballo, de la Federación de Cooperativas y de la Economía Social de Madrid (FECOMA). En una sala abarrotada de público se han podido escuchar las opiniones, necesidades y propuestas de diferentes agentes de la economía social.

La alcaldesa de Madrid ha resaltado la novedad de la economía social y la necesidad de difundirla: “Estamos en la brecha de la innovación, tenemos que ser contagiosos de la economía social”.

Una apuesta por la economía social

Sánchez Mato ha resaltado que la economía social y solidaria es una línea estratégica de su equipo de gobierno, que pretende revertir el abandono institucional que había sufrido este sector. Para ello, desde el ayuntamiento están lanzando varias medidas, entre las que destacan “un plan estratégico a largo plazo de la economía social y solidaria” y un espacio para escuchar y dialogar con sus agentes, recibir feedback, discutir líneas de trabajo, etc. Además, se están poniendo en marcha acciones concretas, como el reciente decreto de cláusulas sociales en la contratación pública. En definitiva, como ha señalado Sánchez Mato, “el reto es enorme pero no tenemos miedo”.

Por su parte, el concejal Javier Barbero ha destacado las líneas de trabajo del Instituto Municipal de Consumo (IMC), que pretende “fomentar una cultura del consumo que ponga a las personas en el centro, en vez de una cultura del consumo basada en la depredación de los recursos”, así como una economía de los cuidados y del bien común. Para ello, desde el IMC están favoreciendo procesos e iniciativas que ya existen, como las cooperativas de consumidores, los mercados sociales o la producción agroecológica, poniendo otras en marcha y abriendo la institución para que sea participativa. Fruto de esta voluntad es la comisión que han organizado con la economía social y solidaria, desde la que se va a lanzar el Plan de impulso del consumo sostenible para la ciudad de Madrid.

Ana Isabel Ceballo, de FECOMA, ha lanzado algunas cifras significativas, como que “la economía social representa el 10% del PIB y un 12,5% del empleo”, y ha alertado sobre que uno de los problemas del cooperativismo es el desconocimiento que pesa sobre él.

Hacia un salto de escala

Sandra Salsón, representante de REAS y miembro de Tangente, ha lanzado cinco ideas clave para pensar la relación entre la economía social y solidaria y las instituciones públicas. Para Salsón, “se deben generar estructuras representativas que permitan articular el diálogo” entre ambas, unas estructuras que “son esenciales para ser identificados como agentes sociales, para que se nos reconozca como interlocutores valiosos”.

El diálogo institucional con la economía social y solidaria debe ser transparente y duradero, y debe permitir un salto de escala. “Necesitamos crecer, necesitamos que haya cada vez más empresas comprometidas con la economía social y solidaria y que se fortalezca a las ya existentes”. También, que se fortalezca a instrumentos ya existentes y en definitiva a aquellas estructuras que permitan a la ciudadanía participar en la economía. “Creemos que las instituciones deben ser agentes ejemplarizantes: por ejemplo, que las compras y contrataciones públicas sean responsables”, ha añadido Salsón.

Además, la economía social y solidaria debe difundir sus logros y ser accesible para la ciudadanía madrileña, como opción formativa, laboral o de consumo. En definitiva, concluye Salsón, “si la administración pública y la economía social y solidaria trabajan codo con codo para desarrollar políticas públicas y participativas, podemos conseguir transformar el modelo económico y avanzar hacia una democratización de la economía”.

Tangente celebra el 8 de marzo, día de las mujeres

Tangente celebra el 8 de marzo visibilizando varios proyectos que se han cocinado en esta casa y que promueven la equidad entre mujeres y hombres.

Consumo y machismo, ¿cuál es la relación?

Un estudio que acaba de ser publicado por Setem Hego Haizea rastrea de qué forma las violencias machistas están presentes en el consumo convencional, concretamente en el ámbito doméstico, el personal y el urbano. Conchi Piñeiro, socia de cooperativa Altekio y doctora por el programa interuniversitario de Educación Ambiental, ha formado parte del consejo asesor de esta investigación en la que han participado decenas de mujeres feministas del ámbito de la ecología y la economía solidaria y alternativa.

“El consumo como forma de responder a nuestras necesidades reproduce las desigualdades de la sociedad e incluso a través del consumo se generan nuevas desigualdades, las cuales nos dañan y encorsetan. Las mujeres tenemos derecho a vivir en una sociedad diversa en la que cada una busquemos nuestro camino e inventemos formas de relacionarnos que nos satisfagan”, explicaba Conchi tras presentar los resultados en un taller participativo el 26 de febrero.

En el discurso publicitario, dice el estudio, podemos rastrear “todo un abanico de violencias simbólicas que se afianzan en las mujeres desde la presión de ‘ser buenas’ en todo lo que emprenden: ser buenas mujeres, ser buenas madres, ser buenas parejas, ser buenas trabajadoras, etc. En definitiva, ser una superwoman”. El resultado de esta investigación participativa ha sido un informe y una guía didáctica que se han publicado con licencias libres.

Un emprendimiento propio para las mujeres rurales

Ser mujer, tener una determinada edad y vivir en una zona rural, es una complejidad extra, advierte Julia del Valle, socia de la cooperativa Germinando, licenciada en biología y máster en agroecología. “Las mujeres excluidas del mercado laboral en el ámbito rural tienen necesidad de desarrollar proyectos propios. Y esto pasa por mirar a los recursos locales, al tejido productivo, las actividades en el campo”.

El proyecto Innovando en clave verde, de la Comunidad de Madrid, busca dar respuesta a las necesidades concretas de las mujeres rurales en la mancomunidad del Alberche. Germinando, junto a Altekio, ha participado en él. En sus tres ediciones han acompañado a decenas de mujeres en el proceso de desarrollar proyectos propios. “El objetivo es poner la mirada de esas mujeres en la posibilidad de emprender, que conozcan el sector verde, que contacten con la tierra y vean cómo se sienten. No necesariamente tienen que ser actividades relacionadas con la agricultura, también pueden ser de divulgación o relacionadas con el turismo”, señala Julia.

Una exposición para conocer los feminismos

Con casi tres siglos de historia el feminismo sigue siendo un gran desconocido. Para conocerlo un poco mejor, el ayuntamiento de Madrid ha organizado una exposición itinerante que se inaugura el 14 de marzo en el centro cultural Daoiz y Velarde.

“Hablamos de feminismos en plural porque hay muchas corrientes, teorías y rostros», explica Soraya González, de la cooperativa Pandora Mirabilia, que ha coordinado la exposición. “Queremos mostrar su diversidad, dar cuenta de que los feminismos siguen vivos y son necesarios. Y queremos hacerlo de forma divulgativa y divertida”. La exposición tiene varias paradas y distintos formatos: comienza con una ronda de memes para rebatir mitos misóginos como el clásico “el feminismo es lo contrario de machismo”. Continúa con dos líneas del tiempo que ordenan hitos históricos que han dejado huella. También hay un rincón de lecturas con textos fundacionales, una instalación sobre estrategias feministas situadas y una selección de rostros emblemáticos en formato póster. ¿Te atreves a descubrirlos?

Yo no desperdicio, un proyecto para evitar el desecho de alimentos

Cada semana, los hogares españoles tiran a la basura 25,5 millones de kilos de alimentos. Si ampliamos la lupa a cada persona, nos sale que cada una de nosotras y nosotros tiramos entre 75 y 100 kilos de alimentos a la basura al año, lo que convierte a España en el sexto país que más comida desperdicia de la Unión Europea.

Sin embargo, estas cifras son sólo una pequeña parte del problema, ya que son el final de la cadena alimentaria. En todo el proceso, desde la producción hasta que llegan a los comercios y supermercados, se despilfarran enormes cantidades de comestibles. Este desperdicio de alimentos a los que se les podría haber dado otro uso, causa además una importante huella ecológica: se liberan toneladas de gases de efecto invernadero, se consumen miles de litros de agua y hectáreas de tierra.

Sensibilizar sobre el derecho a la alimentación y el despilfarro de comida, y presionar para que se tomen medidas es el objetivo final del proyecto Yo no desperdicio aplicación android, impulsado por la ONG Prosalus. Para ello han desarrollado una página web y una aplicación para el móvil; ésta última la ha elaborado Freepress, cooperativa de Tangente.

“Yo no desperdicio es un sistema para que puedas compartir los alimentos que te sobran y los puedas donar a personas que los necesiten”, explica el desarrollador Daniel Bobadilla, de Freepress. “La página web y la app para el móvil te permiten ponerte en contacto con personas dispuestas a compartir y recibir alimentos”.

El proyecto parte de una idea sencilla pero con miras a un objetivo más amplio: “Crear bancos de alimentos donde dejar la comida que te sobra y que otras personas puedan usarla”, aclara Bobadilla. Además, también se quiere presionar a grandes superficies y empresas de alimentación para que tomen medidas para evitar el desperdicio. Así, por ejemplo, en Francia se acaba de aprobar una ley por la cual “los supermercados franceses de más de 400 metros cuadrados no podrán tirar a la basura los productos perecederos y deberán donarlos a organizaciones de alimentación animal o destinarlos a la fabricación de abonos agrícolas”, como informa la web del proyecto.

nolotires2¿Cómo funciona Yo no desperdicio? Bobadilla nos explica que el primer paso es crearse un usuario en la aplicación, registrándose en la web o descargándose la app. “Cuando creas tu usuario la aplicación te pide el código postal, para poder geolocalizar los alimentos que están a tu alrededor”.

Una vez dentro de Yo no desperdicio, el usuario se encuentra con un listado de alimentos ordenados por categorías, que pueden ser la cercanía o la fecha de publicación. Cada alimento cuenta con una foto, fecha de caducidad o fecha límite de recogida.

“Si ves un alimento que te interesa, puedes enviar un mensaje directo a su dueña o dueño, para quedar e ir a recogerlo”, indica Bobadilla. “Cuando has recogido el alimento, la persona que lo había publicado indica en la app que ya ha sido entregado”. Los usuarios también pueden publicar los alimentos que quieren donar y especificar hasta cuándo se puede venir a recogerlos. Todos los intercambios son gratuitos.

Actualmente la aplicación está en su primera versión, cuenta con 150 usuarios registrados y se están produciendo las primeras entregas y recogidas de alimentos. También se están desarrollando nuevos usos: “Esta mañana había un anuncio de una mujer que había hecho lentejas, le sobraban muchas e invitaba a llevarse un tupper”, cuenta divertido Bobadilla.

Yo no desperdicio no es la primera aplicación para móvil que desarrolla Freepress. En breve se presentará en sociedad orienta.coop, una app que han elaborado para COCETA, que consiste en proporcionar información para el empleo juvenil orientado al cooperativismo.

MICE, un festival de películas hechas por niñas y niños

Una ventana al cine educativo mundial. Ésta podría ser una breve definición de la Muestra Internacional de Cine Educativo (MICE), que se celebra estos días en Madrid, Valencia y Alicante. Para conocer a fondo la propuesta, apenas resumida en la frase del principio, hablamos con Nuria Coco, de La Claqueta y Tangente, una de las organizadoras de la Muestra.

¿En qué consiste MICE? “Es una muestra internacional de cine educativo. Internacional porque tenemos cortos de 50 países. Educativa porque, aunque hay una sección de cortos profesionales, es fundamente una muestra de cine hecho por niñas, niños y jóvenes”, explica Coco. Así, las piezas audiovisuales elaboradas por los más pequeños son las protagonistas de la muestra, que cuenta con tres categorías: cortometrajes hechos por menores de 12 años, por chicas y chicos de 12 a 18 años, y de 18 a 22 años.

El objetivo, además de dar a conocer las diferentes piezas audiovisuales, es “impulsar a niñas y niños a que hagan sus propias películas, que cuenten sus propias historias” añade Coco.

“MICE abrió una convocatoria para recibir piezas audiovisuales e hizo una selección posterior. Tenemos cortos hechos por niños y niñas de Croacia, México, Tailandia…”, cuenta Coco. De hecho, algunos de los pequeños autores han venido a Madrid a presentar sus obras. Además de las proyecciones, también hay actividades paralelas, como talleres de cine y mesas redondas. “Tenemos una mesa de cine y educación, en la que se debatirá cómo usarlo como herramienta educativa en las aulas”, relata Coco. Además, “hay otra dedicada a trabajar la violencia machista a través del vídeo, como herramienta de denuncia. En las mesas también participan los chavales para que cuenten sus proyectos”.

De Valencia a los distritos de Madrid

La muestra surge en Valencia, de la mano de la asociación Jordi el Mussol, formada por maestros y madres y padres. Tras tres ediciones en Valencia, MICE dio el salto a Alicante el año pasado, y ahora en 2016 llega a Madrid gracias a La Claqueta. Esta cooperativa, que trabaja el cine como herramienta de intervención educativa, viajó a Valencia para conocer la Muestra y a sus responsables, y acabó proponiendo hacer una edición madrileña.

En Madrid, MICE se realiza en colaboración con el Ayuntamiento de Madrid. “Les interesaba ofrecer una oferta cultural de calidad para la infancia y la juventud”, explica Coco. Asimismo, para descentralizar la oferta, la muestra se ha movido por diez distritos de la ciudad. “Por las mañanas hacemos pases escolares en centros culturales a los que acuden colegios. Por la tardes hay pases en centros culturales, en los que se proyecta una selección de los cortos profesionales abierta a toda la familia”.

MICE está teniendo una gran acogida entre el público. La gala de inauguración colgó el cartel de entradas agotadas, todos los pases escolares están llenos, y las películas se reciben con mucho interés por parte del público joven. “Les hace ilusión ver películas que están hechas por niñas y niños como ellos”, reflexiona Coco. “También es un espacio de reconocimiento para ellas y ellos, de mostrar lo que hacen con orgullo”.

Tras haber participado en numerosos festivales de cine impartiendo talleres o participando en las muestras, La Claqueta por fin tiene la posibilidad de organizar su propio certamen. “Para nosotras es como un sueño, tiene mucho que ver con lo que hacemos”, concluye Coco.

Proyectos de investigación y creación para intervenir en la ciudad

Un diálogo entre las artes, las ciencias sociales y las humanidades para pensar la ciudad. Una exploración sobre formas de acción, pensamiento e intervención crítica urbana y desarrollar proyectos colaborativos en la ciudad. Éstos son los objetivos de Una ciudad, muchos mundos, un programa de Intermediae-Matadero que financia proyectos de creación e investigación.

Este espacio de producción artística lanzó el pasado abril una convocatoria para seleccionar proyectos, y escogió seis propuestas. Entre ellas se encuentran dos vinculadas con equipos de Tangente: Pandora Mirabilia y Dabne – Asociación La Trastería de Ideas. Los proyectos se desarrollan entre mayo de 2015 y 2016 y sus propuestas y reflexiones se compartirán en una publicación y en una presentación pública.

¿Qué tipo de iniciativas propone Una ciudad, muchos mundos? Entre los proyectos seleccionados encontramos propuestas que mezclan arte, investigación social e intervención urbana. Así, el proyecto Mercado habitado, desarrollado por la Oficina de Urbanismo Social, se propone abrir un proceso participativo en el mercado de San Fernando (barrio de Lavapiés) para evaluar su capacidad para crear economías alternativas, e interrogarse por las transformaciones sufridas por los mercados. Por su parte, Diálogos Electro Flamencos, proyecto de Santiago Barber y Zemos98, pretende poner en diálogo a agentes culturales y sociales de Madrid a través de las letras y cantes flamencos.

Toma(r) Madrid, de Mafe Moscoso y Susana Moliner, trabaja con un grupo de adolescentes y cuatro artistas para preguntarse sobre los conocimientos que se producen fuera del espacio de la escuela. Y Rarizando la ciudad, del colectivo las Raras, pretende desdibujar y desplazar los límites de la normalidad a través de una investigación participativa con multiplicidad de colaboradores y agentes.

En cuanto a los proyectos elaborados por personas de Tangente, tenemos a Login – Microemprendimiento creativo de mujeres, desarrollado por Eva Calavia y Marga Padilla. Se trata de un proyecto de investigación que parte de la hipótesis de que el microemprendimiento de mujeres tiene unas características especiales derivadas de la socialización de género. Para poner a prueba esa hipótesis utilizan la metodología de Login, un recorrido en el que se visitan diferentes experiencias a partir de un hilo conductor. En total, se harán tres Logins: “El primero ha seguido el hilo conductor de proyectos de emprendimiento que tienen que ver con los cuidados. En el segundo hablaremos de la importancia de los grupos en el emprendimiento, y el tercero versará sobre conocimiento y creatividad”, explica Marga Padilla.

Por su parte, Pandora Mirabilia ha propuesto La tribu en Arganzuela, un proyecto de investigación y creación que nace a partir de la pregunta: ¿cómo se cría en el barrio de Arganzuela? “¿Cómo nos lo montamos para hacerlo? ¿Con qué recursos contamos?¿Es posible compartir la crianza más allá de los domicilios y las redes personales? ¿Disponemos de espacios comunes y públicos para hacerlo?” son algunas de las preguntas que se lanzan en la investigación, según Irene García, de Pandora Mirabilia. El proceso es desarrollado por un grupo de trabajo compuesto por personas interesadas en el cuidado de niñas y niños y en la crianza. “El objetivo es hacer un mapeo de los recursos y necesidades del barrio, y elaborar toda una serie de propuestas para hacer un barrio más acogedor para la crianza, utilizando metodologías creativas y elaborando un programa de radio”, explica García.

Además de desarrollar sus propuestas, los proyectos se reúnen periódicamente para compartir sus experiencias y buscar cruces y alianzas. La convocatoria cuenta además con dos tutoras que asesoran, acompañan y ayudan a las y los participantes y les proponen iniciativas compartidas. Así mismo, han puesto en marcha una biblioteca online en el proyecto Bookcamping en la que comparten textos y bibliografía.

Puedes infórmate de la evolución de los proyectos en el blog de Intermediae dedicado al proyecto.